CALCULOS EN EL
HIGADO Y VESICULA.
Mucha gente piensa que los
cálculos biliares sólo se encuentran en la vesícula. Ésta es una común y
errónea suposición. La mayoría de los cálculos biliares se forman en el hígado
y comparativamente pocos ocurren en la vesícula. Esta declaración es fácilmente
verificable si usted lleva a cabo una limpieza de su hígado. No importa mucho
si usted es un laico, un médico, un científico, o alguien que ya no tiene
vesícula. Los resultados de la limpieza del hígado hablan por si solos. No hay
cantidad de pruebas científicas o explicaciones médicas que los hagan más
valiosos de lo que ya son. Una vez que vea los cientos de cálculos biliares de
color verde o crema flotando en su inodoro durante su primer desagüe del
hígado, usted intuitivamente sabrá que ha descubierto algo importante para su
vida. Para satisfacer su curiosidad, usted podrá decidir llevar los cálculos a
un laboratorio para que los analicen químicamente o preguntarle a su médico qué
opina de todo esto. Lo más importante de esta experiencia es el hecho de que
usted tome una activa responsabilidad por su salud, probablemente por primera
vez en su vida.
No todos son tan afortunados como
usted. Aproximadamente un 20% de la población global desarrollará cálculos
biliares en su vesícula en algún momento de sus vidas. Sin embargo, esta cifra
no incluye a la gran cantidad de gente que desarrollará cálculos biliares en su
hígado o que incluso ya los tiene. Durante mis treinta años de practicar la
medicina naturista he tratado a miles de personas con igual cantidad de
enfermedades. Puedo documentar que cada persona, sin excepción, ha tenido una
cantidad considerable de cálculos biliares en el hígado. Sorprendentemente,
sólo relativamente pocos de ellos han reportado una historia de cálculos
biliares en su vesícula. Los cálculos biliares en el hígado son, como se verá
en este libro, el principal obstáculo para adquirir y mantener la buena salud,
la juventud y la vitalidad. En realidad, son una de las principales razones por
las que la gente se enferma y tiene dificultades de recuperación de la
enfermedad. 1 La Sorprendente Limpieza Hepática y de la Vesícula El fallar en
reconocer la incidencia de la formación de cálculos biliares en el hígado bien
puede ser el mayor y desafortunado descuido que se haya realizado en el campo
de la medicina, tanto ortodoxa como complementaria. El confiar tanto en pruebas
sanguíneas con propósitos de diagnóstico, como lo hace la medicina
convencional, puede estar en desventaja al momento de estimar la salud
hepática. La mayoría de la gente que sufre algún tipo de problema físico tiene
niveles de enzimas hepáticas perfectamente normales, a pesar de sufrir
congestión hepática. La congestión y el estancamiento hepático se encuentran
entre los problemas médicos más comunes, y sin embargo, la medicina
convencional no hace referencia de ellos, así como tampoco tiene forma de
diagnosticar estas condiciones. Los niveles de enzimas hepáticas en la sangre
se elevan cuando hay un avanzado nivel de destrucción celular, como sucede, por
ejemplo, en el caso de la hepatitis o inflamación del hígado. Las células
hepáticas contienen una gran cantidad de enzimas. Cuando se revientan, las
enzimas entran en la sangre y señalan la anormalidad hepática. Pero para
entonces, el daño ya sucedió. Tomará varios años de congestión para que tal
evento sea posible. Por lo tanto, las típicas pruebas clínicas no son la manera
confiable de detectar piedras en el hígado.
Al entender como los cálculos biliares en el hígado
contribuyen a la aparición de prácticamente cualquier tipo de enfermedad, y al
tomar algunos simples pasos para removerlos, usted estará tomando el control de
la restauración de su propia salud y vitalidad de manera permanente. Las
implicaciones en la aplicación de la limpieza hepática, ya sea para usted, o sus
pacientes, si es un trabajador de la salud, son realmente satisfactorias. El
tener un hígado limpio es como tener una nueva oportunidad de vivir. El hígado
tiene control directo sobre el crecimiento y el funcionamiento de cada célula en el cuerpo. Cualquier tipo de
falla en el funcionamiento, deficiencia o patrón de crecimiento anormal en las
células se debe en gran parte a un pobre desempeño hepático. Gracias a su
extraordinario diseño, el hígado usualmente ‘parece’ funcionar adecuadamente
(valores sanguíneos equilibrados), aun hasta después de perder hasta el 60% de
su eficiencia original. A pesar de ser engañoso para el paciente y su médico,
el origen de la mayoría de las enfermedades pueden ser fácilmente rastreadas al
hígado.
Todas las enfermedades o síntomas
de mala salud son causados por algun tipo de obstrucción. Si un vaso sanguíneo
se obstruye y por lo tanto no puede proveer oportunamente el vital oxígeno o
nutrientes a un grupo de células, las células tendrán que activar medidas
específicas de emergencia para poder sobrevivir. Por supuesto, muchas de las
células afectadas no sobrevivirán la ‘hambruna’ y simplemente morirán. Pero
otras células, más resistentes, aprenderán a adaptarse a la situación adversa
(mutación celular) y a vivir a partir de productos tóxicos de desecho
metabólico. A pesar de que en realidad, este tipo de respuesta de supervivencia
ayuda a prevenir la inminente muerte del cuerpo por envenenamiento séptico,
tendemos a etiquetarlo como ‘enfermedad’. En este caso, la etiqueta es conocida
como cáncer. Hay otras obstrucciones, más aparentes, que pueden irrumpir en
nuestro bienestar. Un colon constantemente constipado impide al cuerpo el
eliminar los productos de desecho contenidos en las heces fecales. El retener
productos tóxicos en la parte baja del los intestinos conduce a un colon tóxico
y, si la situación no se resuelve, a un cuerpo tóxico. La infección renal
sucede a partir de una obstrucción del flujo de orina en los riñones o la
vejiga por una piedra calcificada. La retención de residuos minerales en el
sistema urinario puede provocar la retención de líquidos y el aumento de peso.
Si mucosa endurecida obstruye los conductos de aire de sus pulmones, usted
literalmente se queda sin aliento. La mala audición puede ser el resultado de
mucosa pegajosa que ha entrado en los conductos que unen su garganta con los
oídos. De la misma manera, un engrosamiento de la sangre causado por comidas o
bebidas altamente creadoras de ácidos puede restringir su flujo por los
capilares y arterias, y puede terminar en numerosos problemas en el cuerpo,
desde la simple irritación de la piel a la artritis, un ataque cardiaco o un
derrame cerebral. Obstrucciones como éstas o similares en el cuerpo son
directamente e indirectamente ligadas al restringido desempeño hepático –en
particular, al punto muerto causado por los cálculos biliares en el hígado y la
vesícula. La presencia de pedazos de bilis coagulada (cálculos biliares) en
estos órganos interfiere de gran manera en procesos vitales como la digestión
de comida, la eliminación de desechos y la neutralización de sustancias dañinas
en la sangre. Al descongestionar los conductos biliares en el hígado y la
vesícula, los 60-100 trillones de células en el cuerpo podrán ‘respirar’ más
oxígeno, recibir suficiente cantidad de nutrientes, eliminar eficazmente sus
productos de desecho metabólico y mantener perfecta comunicación con el sistema
nervioso, endocrino y con el resto de las partes del cuerpo.
Casi todos los pacientes que
sufren de enfermedades crónicas tienen
cantidades excesivas de cálculos biliares en el hígado. Esto puede
verificarse fácilmente haciendo una limpieza de hígado a los enfermos crónicos.
Pero hasta que se determina una enfermedad hepática específica, este vital
órgano es raramente considerado como el culpable de otras enfermedades. La
mayoría de los cálculos biliares en el hígado y la vesícula consisten de los
mismos ‘inocuos’ componentes contenidos en la bilis líquida, siendo el
colesterol el principal ingrediente. Esto las hace prácticamente ‘invisibles’ a
las tecnologías de rayos X y de ultrasonido. La situación es distinta en lo que
se refiere a la vesícula, donde algunos de
los cálculos, usualmente alrededor del 20% del total de las piedras, están
constituidos principalmente de minerales, principalmente de sales de calcio y
pigmentos biliares. Las modernas herramientas de diagnóstico pueden detectar
fácilmente estas duras y relativamente grandes piedras, pero tienden a no ver
las piedras más suaves y no calcificadas en el hígado. Sólo cuando hay una
cantidad excesiva de piedras a base de colesterol (95% colesterol) obstruyendo
los conductos biliares del hígado es que el ultrasonido revela lo que se conoce
como un hígado graso. En tales casos, las imágenes del ultrasonido muestran un hígado
que se ve casi completamente blanco (en lugar de verse negro). Un hígado graso
puede almacenar hasta 20,000 piedras antes de sucumbir a la asfixia y dejar de
funcionar.
Si usted tuviese un hígado graso
y acudiera con su médico, él le diría que usted tendría ‘estructuras grasas’ en
su hígado. Sin embargo, es poco probable que le dijera que también tiene
piedras intra-hepáticas (piedras que obstruyen los conductos biliares del
hígado). Como se mencionó anteriormente, la mayoría de las piedras intra-hepáticas
no son detectables mediante una revisión con un ultrasonido. Sin embargo, un
cuidadoso análisis de las imágenes del ultrasonido por especialistas puede
mostrar si los pequeños conductos biliares en el hígado se han dilatado a causa
de una obstrucción. Algunas de las piedras más grandes son visibles. Sin
embargo, a menos de que exista una indicación de un problema hepático serio,
los médicos raramente buscan estas piedras intra-hepáticas.
Aun si en la fase temprana de un
hígado graso o piedras en los conductos biliares se pudieran reconocer y
diagnosticar fácilmente, en las instalaciones médicas no hay métodos para
aliviar a este vital órgano de la pesada carga que tiene que acarrear. El hecho
es que muchas personas han acumulado cientos, y en muchos casos, miles de
depósitos biliares endurecidos en el hígado. Estas piedras continuamente
obstruyen sus conductos biliares. En vista del adverso efecto que estos
cálculos tienen en el desempeño hepático como tal, es irrelevante el que su
composición sea de suaves trozos de colesterol o de sales minerales duras y
cristalizadas. Aun cuando nuestros médicos o nosotros mismos les consideremos
como cálculos biliares convencionales, depósitos de grasa y coágulos compuestos
de bilis endurecida, el efecto donde previenen a la bilis de fluir a través de
los conductos biliares es común para las tres acepciones. La principal pregunta
es, ¿cómo una cosa tan simple como la obstrucción del flujo de bilis puede
causar problemas tan complejos como la insuficiencia cardiaca congestiva, la
diabetes o el cáncer? La bilis, la cual es un líquido verdoso y alcalino, tien
multiples funciones. Cada una de éstas afecta la salud de cada órgano y sistema
en el cuerpo. Aparte de ayudar en la digestión de grasas, calcio y comidas
proteínicas, la bilis es necesaria para mantener los niveles de grasa en la
sangre, remover toxinas del hígado, ayudar a mantener el equilibrio
ácido/alcalino del tracto intestinal y asistir al colon a evitar el desarrollo
de microbios dañinos. Para mantener un sistema digestivo sano y fuerte y
alimentar las células del cuerpo con la correcta cantidad de nutrientes, el
hígado tienen que producir entre 1.1 y 1.6 litros de bilis al día. Una cantidad
menor implicaría problemas con la digestión de comida, la eliminación de
desechos y el constante esfuerzo del cuerpo por desintoxicar la sangre. Mucha
gente produce solamente el equivalente a una taza o menos. Como se mostrara en
este libro, casi todos los problemas de salud son una consecuencia directa o
indirecta de una reducida producción de bilis y el transporte ineficiente de la
misma.
Las personas con enfermedades
crónicas usualmente tienen algunos miles de cálculos biliares congestionando
los conductos biliares del hígado. Algunas de estas piedras pueden haber
afectado a la vesícula. Al remover estas piedras a través de varias limpiezas
del hígado, y mantener una dieta y estilo de vida balanceados, el hígado y la
vesícula podrán restaurar su eficiencia natural, y las mayoría de los síntomas
de incomodidad o enfermedad en el cuerpo empezarán a ceder. Las alergias se
disminuirán o desaparecerán, el dolor de espalda se disipará, y la energía y el
bienestar se mejorarán dramáticamente. El limpiar los cálculos de los conductos
biliares es uno de los procedimientos más importantes y poderosos para
recuperar o mejorar su salud.
En este libro usted aprenderá
como remover hasta cientos de estos calculos de una sola vez y sin dolor
alguno. El tamaño de las piedras varía desde el tamaño de una cabeza de alfiler
hasta el de una pequeña nuez. El descargue del hígado en sí, toma un tiempo de
menos de 14 horas y puede hacerse convenientemente durante un fin de semana en
casa. El capítulo 1 explica en detalle por qué la presencia de cálculos
biliares dentro y fuera del hígado, pueden ser considerados como el mayor
riesgo y causa de casi todas las enfermedades mayores o menores. En el capítulo
2, usted podrá identificar algunas de las señales, marcas y síntomas que
indican la presencia de cálculos en su hígado o vesícula. Otras secciones del
libro hablan de las posibles causas de los cálculos biliares y cómo prevenir
que se desarrollen nuevamente. “Qué puedo esperar de una limpieza hepática”
cubre algunos de los posibles beneficios de salud de este profundo programa de
autoayuda. También encontrará lo que otros dicen sobre sus experiencias con la
limpieza hepática. La sección de preguntas y respuestas atiende las diversas
preguntas hechas sobre la limpieza. Para cosechar el mayor beneficio posible
con este procedimiento, le recomiendo seriamente que lea el libro completo
antes de iniciar con la limpieza.
Le deseo un gran éxito y
felicidad en su camino hacia ud auto sustentable.
Cálculos biliares en el
hígado – Un severo riesgo para la salud
Piense en el hígado como una
ciudad grande, con miles de casas y calles. Hay tuberías subterráneas para
distribuir agua y gas. Los sistemas de drenaje y los camiones de basura se
encargan de los desperdicios. Las líneas eléctricas distribuyen energía a los
hogares y negocios. Fábricas, sistemas de transporte y comercios cubren las
necesidades diarias de sus habitantes. La ciudad está organizada de tal forma
que provee todo lo necesario para la subsistencia de su población entera. Sin
embargo, si la vida en la ciudad se paraliza como resultado de grandes huelgas,
fuentes de energía en deterioro, un masivo acto terrorista o un devastador
terremoto, la población comenzará a sufrir serias carencias en todos estos
sectores.
El hígado tiene cientos de
funciones diferentes y está conectado a todas las partes del cuerpo. Durante
todo el día, se ocupa de crear, procesar y proveer grandes cantidades de
nutrientes. Estos nutrientes alimentan entre 60 y 100 trillones de habitantes
(las células) del cuerpo. Cada célula es, en sí misma, una microscópica ciudad
de complejidad inmensa, con billones de reacciones químicas por segundo. Para
sostener las increíbles y diversas actividades de todas las células del cuerpo
sin interrupción, el hígado debe proveerlas con una corriente constante de
nutrientes y hormonas. Con su complejo laberinto de venas, conductos y células
especializadas, el hígado necesita estar libre de cualquier obstrucción para
poder mantener una línea de producción sin problemas y un sistema de
distribución de nutrientes y hormonas libre de fricciones en el cuerpo. 7 La
Sorprendente Limpieza Hepática y de la Vesícula El hígado es el principal
órgano responsable de procesar, convertir, distribuir y mantener las
necesidades de ‘combustible’ del cuerpo. Algunas acciones involucran la
simplificación de químicos complejos; otras, también importantes, involucran la
síntesis, particularmente la manufactura de moléculas proteínicas. El hígado
funciona como una estación de limpieza, desactivando hormonas, alcohol y
drogas. En todos los casos, es la función del hígado el modificar estas
sustancias biológicamente activas para que pierdan su potencial efecto dañino
–un proceso llamado desintoxicación. Las células especializadas en los vasos
sanguíneos del hígado (células de kupffer) atacan a los elementos dañinos y a
los organismos infecciosos que llegan al hígado desde el intestino. El hígado
secreta los materiales de desecho resultantes de estas acciones a través de sus
conductos de bilis. Para asegurar que todo esto suceda de manera eficiente, el
hígado recibe y filtra tres pintas de sangre por minuto y produce dos y cuarto
de pintas de bilis diariamente. Los cálculos biliares obstructivos pueden
mermar en gran manera la capacidad del hígado para detoxificar todas estas
sustancias proveídas externamente o internamente generadas en la sangre;
también previenen al hígado de entregar la cantidad adecuada de nutrientes y
energía a los lugares precisos del cuerpo en el momento justo. Esto puede
afectar el delicado equilibrio del cuerpo, llamado ‘homeostasis’, resultando en
un mal funcionamiento de sus sistemas y órganos. El ejemplo perfecto de tal
desequilibrio es el incremento en la concentración de hormonas endocrinas
estrógeno y aldosterona en la sangre. Estas hormonas, producidas en hombres y
mujeres, son responsables del grado correcto de la retención de agua y sal;
cuando no se desintoxica, como ocurre en la congestión de la vesícula y los
conductos biliares, su excesiva concentración en la sangre produce la
inflamación del tejido y la retención de agua. Los altos niveles de estrógeno
son considerados como la primordial causa del cáncer de seno en las mujeres. En
los hombres, los altos niveles de esta hormona pueden causar el desarrollo de
tejido en los senos. Casi un 60% de la población norteamericana tiene sobrepeso
u obesidad; esto es, sufren de retención de líquidos (con comparativamente poca
acumulación de tejido adiposo o grasa). La retención de fluidos en los tejidos
obliga a otros materiales de desecho a ser depositados en varias partes del
cuerpo. En cualquier momento que la capacidad de almacenaje de toxinas se
agota, los síntomas de enfermedad aparecen. Limpiar el hígado y la vesícula de
todos los cálculos acumulados ayuda a restaurar la homeostasis, a balancear el
peso y a preacondicionar al cuerpo para que se cure automáticamente; es también
una de las mejores precauciones que uno puede tomar para protegerse contra
enfermedades en el futuro (vea las figuras 1a y 1b: cálculos biliares
desechados del hígado y la vesícula). Si usted sufre alguno de los síntomas
presentados a continuación, o alguna condición similar, probablemente tenga un
gran número de cálculos biliares en su hígado y su vesícula:
Impotencia , Problemas urinarios , Problemas
de visión , Manchas del hígado, especialmente aquéllas en la parte anterior de
las manos y la cara , Exceso de peso o debilitación , Color oscuro debajo de
los ojos ,Escoliosis , Cuello rígido , Problemas dentales o de encías
,Adormecimiento o parálisis de las piernas , Osteoporosis , Enfermedades
renales , Mal de Alzheimer ¾,Cabello grasoso o pérdida del cabello , Pesadillas
, Desórdenes digestivos ,Heces Fecales de color arcilla , Hemorroides ,
Cirrosis hepática , Alto colesterol , Desórdenes cerebrales , Una personalidad
molesta o ‘biliosa’ , Otros problemas sexuales , Desequilibrios hormonales ,
Ojos hinchados , Mareos y episodios de desmayos , Fuertes dolores en la espalda
y hombros , Impotencia , Problemas urinarios , Problemas de visión, Manchas del
hígado, especialmente aquéllas en la parte anterior de las manos y la
cara,Exceso de peso o debilitación, Color oscuro debajo de los ojos ,
Escoliosis , Cuello rígido , Problemas dentales o de encías , Adormecimiento o
parálisis de las piernas , Osteoporosis , Enfermedades renales , Mal de
Alzheimer , Cabello grasoso o pérdida del cabello ,, Pesadillas , Desórdenes
digestivos , Heces Fecales de color arcilla , Hemorroides , Cirrosis hepática ,
Alto colesterol , Desórdenes cerebrales ,,, Una personalidad molesta o
‘biliosa’ , Otros problemas sexuales , Desequilibrios hormonales ,, Ojos hinchados
,, Mareos y episodios de desmayos , Fuertes dolores en la espalda y hombros ,
Gota ,, Asma ,, Ojos y piel amarilla , Obesidad , Extremidades frías ,Dureza de
las articulaciones ,músculos……………….son 520 funciones en el cuerpo, por lo tanto
520 posibilidades de enfermedades. El hígado es el horgano mas completo del
cuerpo humano y el mas resistente, esta enfermo y no duele..
La Importancia de la
Bilis
Una de las funciones más
importantes del hígado es el producir bilis, aproximadamente entre 1 y 1 ½ cuartos
de galón al día. La bilis es un fluido amarillento y viscoso que es alcalino
(contra ácido) y tiene un sabor muy amargo. La mayoría de la comida no puede
ser digerida sin la bilis. Por ejemplo, para permitir que el intestino delgado
absorba grasas y calcio de la comida ingerida, la comida debe primero mezclarse
con bilis. Cuando las grasas no se absorben correctamente, significa que la
secreción de bilis no es suficiente. La grasa no digerida continúa en el tracto
intestinal. Cuando la grasa llega al colon, junto con el resto de los conductos
de desecho, las bacterias la simplifican en componentes de ácidos grasos, o se
evacua en las heces fecales. Dado que la grasa es más ligera que el agua, las
heces pueden flotar en el inodoro. Si no se absorbe la grasa, entonces el
calcio tampoco se absorbe, dejando a la sangre con un déficit. La sangre
posteriormente toma el calcio restante de los huesos. La mayoría de los
problemas de densidad ósea son propiamente el resultado de la insuficiente
secreción de bilis y la pobre digestión de grasas más que de no consumir el
suficiente calcio. Aparte de procesar las grasas contenidas en la comida, la
bilis también remueve toxinas del hígado. Una de las funciones menos conocidas
pero no menos importantes de la bilis es el de-acidificar y limpiar los
intestinos. Si los cálculos biliares en el hígado o la vesícula han impedido
críticamente el flujo de bilis a los intestinos, el color de las heces será de
color tostado, amarillo-naranja o pálido como la arcilla, en lugar de su color
café-verdoso. Los cálculos biliares son uno de los resultados de una dieta y
estilo de vida poco saludable. Si los cálculos biliares todavía se encuentran
en el hígado aún después de haber eliminado al resto de factores provocadores
de enfermedades, ellos continúan siendo un riesgo de salud considerable y
pueden causar enfermedades o envejecimiento prematuro. Por esta razón, el tema
de los cálculos biliares se ha incluido como un severo factor de riesgo o causa
de enfermedad. Las siguientes secciones describen algunas de las principales
consecuencias que los cálculos biliares en el hígado producen en diferentes
órganos y sistemas en el cuerpo. Al remover estas piedras, el cuerpo entero
puede reanudar sus actividades normales y saludables.
Desórdenes Del Sistema
Digestivo
Hay cuatro principales actividades en el tracto alimentario
de nuestro sistema digestivo: Ingestión, Digestión, Absorción y Eliminación. El
canal alimentario comienza en la boca, pasa por el tórax, el abdomen y la
región pélvica, para terminar en el ano (vea Figura 2). Cuando la comida se
ingesta, una serie de procesos digestivos comienzan a ocurrir. Estos pueden
dividirse en el proceso mecánico de la comida a través de la masticación y el
proceso químico de la comida por medio de enzimas. Estas enzimas están
presentes en las secreciones producidas por glándulas del sistema digestivo.
Las enzimas son pequeñas
sustancias químicas que causan o aceleran los cambios químicos en otras
sustancias sin que ellas cambien. Las enzimas digestivas se contienen en la
saliva de las glándulas salivales de la boca, los jugos gástricos del estómago,
el jugo intestinal en el intestino delgado, el jugo pancreático en el páncreas
y la bilis en el hígado. La absorción es el proceso durante el cual diminutas
partículas de nutrientes pasan por las paredes intestinales hacia la sangre y
los vasos linfáticos para ser distribuidas a las células del cuerpo. Las entrañas
eliminan en forma de heces cualquier sustancia comestible que no puede ser
digerida o absorbida. Las heces fecales también contienen bilis, la cual lleva
los desechos resultantes de los procesos (catabolismo) de los glóbulos rojos.
Además, una tercera parte del desecho excretado esta compuesto de bacterias
intestinales. El cuerpo puede funcionar suave y eficientemente si las entrañas
remueven el desecho diario acumulado todos los días. La salud es el resultado
natural del funcionamiento balanceado de cada una de estas actividades en el
sistema digestivo. A su vez, las enfermedades surgen cuando una o más de estas
funciones están inhabilitadas. La presencia de cálculos biliares en el hígado y
vesícula tiene una fuerte influencia perjudicial en la digestión y absorción de
comida, así como en la eliminación de desechos.
Enfermedades de la Boca
Los cálculos biliares en el hígado y la
vesícula pueden ser los responsables de la mayoría de las enfermedades de la
boca. Las piedras interfieren con la digestión y absorción de comida, lo que a
su vez provoca que los conductos de desecho destinados a la evacuación
permanezcan en el tracto intestinal. Las infecciones bacterianas (candidiasis)
y las infecciones virales (herpes) en la boca se producen sólo cuando componentes
de desecho se descomponen y se vuelven una fuente de toxicidad en el cuerpo.
Las toxinas atrapadas constantemente irritan partes del revestimiento
gastro-intestinal (el cual comienza en la boca y termina en el ano) hasta que
se da la inflamación o ulcerización. Los tejidos celulares dañados ‘invitan’ a
más microbios a la escena de la herida para ayudar a limpiar los restos
celulares. Este es un fenómeno normal visto en la naturaleza dondequiera que
haya algo que necesita de la descomposición. Las bacterias nunca atacan, esto
es, no infectan algo que esta tan limpio, vital y saludable como una fruta
colgando de un árbol.
Solo cuando la fruta madura cae
al suelo es que la bacteria comienza su trabajo de limpieza. Las toxinas se
generan en el momento que la bacteria comienza a descomponer comida o tejido.
Estas toxinas pueden reconocerse por su olor desagradable y naturaleza ácida.
Si se generan en el cuerpo, es natural que los síntomas de enfermedad
aparezcan. La candidiasis indica la presencia de grandes cantidades de bacteria
que se han extendido a lo largo del tracto intestinal, incluyendo el área de la
boca. Se presenta en la boca, porque el revestimiento mocoso ahí localizado ya
no es lo suficientemente resistente para mantener a las células en buen estado.
Dado que la parte principal del sistema inmunológico se encuentra en el
revestimiento mocoso del tracto intestinal, la candidiasis indica una seria
debilidad del cuerpo en general en su inmunidad contra las enfermedades. El
herpes, considerado como una enfermedad viral, es parecido a la candidiasis,
con la excepción de que, a diferencia de las bacterias que atacan el exterior
de la célula, los materiales virales atacan el interior o núcleo celular. En
ambos casos, los atacantes se enfocan en células débiles o no saludables,
aquéllas que ya están dañadas o son disfuncionales. Sumándose al dilema, los
cálculos biliares albergan bastantes bacterias y virus, las cuáles escapan del
hígado a través de la bilis secretada infectando aquellas partes del cuerpo que
les oponen la menor resistencia. Los cálculos biliares conllevan otros
problemas en la boca. Inhiben propiamente la secreción de bilis, lo que a su
vez reduce el apetito y la secreción de saliva en las glándulas salivales en la
boca. Se requiere de la saliva para limpiar la boca y mantener sus tejidos
suaves y flexibles. Al no haber la suficiente saliva presente, la bacteria
destructiva puede iniciar su invasión de la cavidad bucal. Esto resulta en
deterioro dental y otros problemas relacionados con la dentadura. Pero, de
nueva cuenta, la bacteria no produce este deterioro dental; los gérmenes son
atraídos solamente hacia aquellas áreas de la boca que ya están desnutridas y
tóxicas. Un sabor amargo en la boca se causa por la bilis que se ha regurgitado
hasta el estómago, y de ahí, a la boca. Esta condición es el resultado de una
severa congestión intestinal. En lugar de avanzar hacia abajo, algunas partes
del contenido intestinal son retrocedidas hacia arriba, llevando consigo gases
y otras sustancias irritantes hacia las partes superiores del tracto
gastro-intestinal. La bilis en la boca drásticamente altera el valor del pH
(balance ácido).Una úlcera bucal en el labio inferior indica un proceso
inflamatorio simultáneo en el intestino grueso. La repetida aparición de
úlceras en cualquier esquina de la boca señala la presencia de úlceras
duodenales (vea la siguiente sección Enfermedades del estómago). Las úlceras en
la lengua, dependiendo de su ubicación, indican procesos inflamatorios en las
correspondientes áreas del canal alimentario, como el estómago, el intestino
delgado, el apéndice o el intestino grueso.
Enfermedades del Estómago
Como ya se mencionó, los cálculos
biliares y sus subsecuentes problemas digestivos pueden producir una
regurgitación de los ácidos y sales biliares hacia el estómago. Dicho evento
cambia negativamente la composición de la mucosa generada en el estómago. La
mucosa se encuentra ahí para proteger el revestimiento estomacal de los efectos
destructivos del ácido clorhídrico. La condición donde este ‘escudo’ protector
se revienta o es disminuido se conoce como gastritis. La gastritis puede
ocurrir de forma aguda o crónica. Cuando las células de la superficie
(epiteliales) del estómago son expuestas al ácido jugo gástrico, las células
absorben iones de hidrógeno. Esto aumenta su acidez interna, desequilibra sus
procesos metabólicos básicos y causa una reacción inflamatoria. En los casos
más severos, se puede presentar una inflamación de la mucosa (úlcera gástrica o
péptica), sangrado, perforación de la pared estomacal y la peritonitis, una
condición que surge cuándo una úlcera erosiona totalmente el grosor del
estómago o duodeno y su contenido entra en la cavidad peritoneal. Las úlceras
del duodeno se desarrollan cuando el ácido que abandona el estómago erosiona el
revestimiento duodenal. En algunos casos, la producción de ácido es
inusualmente alta. Comer demasiadas comidas que requieran fuertes secreciones
ácidas, así como el combinar comida inadecuada (para más detalles, vea “Los
Eternos Secretos de la Salud y el Rejuvenecimiento”, del mismo autor),
frecuentemente alteran la balanceada producción de ácidos. El reflujo en el
esófago, comúnmente conocido como acidez, es una condición en la cual el ácido
del estómago inunda el esófago y causa la irritación de los tejidos
revestidores del esófago. Hay mas causas de la gastritis y la acidez estomacal.
Estas incluyen, el comer de más, el excesivo consumo de alcohol, el fumar
demasiado, tomar café diariamente y el comer grandes cantidades de proteínas y
grasas animales, la radiación de rayos X, las drogas citotóxicas (o agentes de
quimioterapia), la aspirina y otros desinflamatorios, el envenenamiento por
comida, comidas muy picantes, la deshidratación, el estrés emocional, etc.
Todas éstas también causan cálculos en el hígado y la vesícula, desatando un
círculo vicioso y agregando mayores complicaciones a lo largo del tracto
gastro-intestinal. El evento final puede ser la formación de tumores
estomacales malignos. La mayoría de los doctores piensan que un ‘bicho’ es el
causante de las úlceras estomacales. El combatir al bicho con antibióticos
usualmente resulta en el alivio y el paro de la úlcera. A pesar de que estos
medicamentos no previenen a la úlcera de reaparecer una vez que se haya
descontinuado su uso, hay una alta tasa de ‘recuperación’. Pero tal
recuperación, por lo general viene acompañada de efectos secundarios. La
infección de estos bichos es posible porque ya existe una gran cantidad de
tejido dañado en el estómago. En un estómago saludable, el mismo bicho resulta
inofensivo. Como se mencionó anteriormente, los cálculos en el hígado y la
vesícula conducen al retorno de bilis al estómago, causando daño a un creciente
número de células estomacales. Los antibióticos destruyen la flora estomacal
natural, incluyendo las bacterias que normalmente ayudan en el desecho de las
células dañadas. Es por esto que, a pesar de que el enfoque antibiótico resulta
en un rápido alivio de los síntomas, también disminuye permanentemente la
eficacia del estómago, colocando al cuerpo en desventaja al momento de
enfrentarse a retos más severos que simplemente tratar una úlcera1 . El tomar
atajos hacia el alivio raramente funciona. Por otra parte, la mayoría de los
malestares estomacales desaparecen espontáneamente cuando todos los cálculos
biliares se remueven y se mantiene una dieta saludable y un estilo de vida
balanceado.
Enfermedades del
Páncreas
El páncreas es una pequeña
glándula cuya cabeza descansa en la curva del duodeno. Su conducto principal une
el conducto biliar común (del hígado y la vesícula) para formar lo que se
conoce como la ampula duodenal. Esta ampula entra en el duodeno en su punto
medio. Aparte de secretar las hormonas insulina y glucagón, el páncreas produce
jugos pancreáticos que contienen enzimas que digieren los carbohidratos, las
proteínas y las grasas. Cuando el contenido ácido del estómago llega al
duodeno, se mezcla con la bilis y los jugos pancreáticos. Esto crea el
equilibrio ácido/alcalino (valor pH) con el cuál, las enzimas pancreáticas son
más efectivas (ambos, bilis y jugos pancreáticos, son alcalinos). Los cálculos
biliares en el hígado o la vesícula reducen las secreciones biliares de la
cantidad normal de un cuarto de galón por día, a una cantidad tan pequeña como una
taza por día. Esto interrumpe severamente el proceso digestivo, especialmente
si se consumen grasas o comidas ricas en grasas. En consecuencia, el pH
mantiene su valor reducido, lo que inhibe la acción de las enzimas
pancreáticas, así como de aquéllas secretadas en el intestino delgado. El
resultado final es que la comida sólo se digiere parcialmente. La comida mal
digerida al saturarse con el ácido clorhídrico del estómago puede tener un
efecto altamente irritante y tóxico en todo el tracto intestinal. Si un cálculo
biliar ha pasado de la vesícula a la ampula duodenal donde se unen el conducto
biliar común y los conductos pancreáticos (ver figura 3), se obstruye el flujo
del jugo pancreático y la bilis llega al páncreas. Esto provoca que las enzimas
pancreáticas divisoras de proteínas se activen en el páncreas y no en el
duodeno, como sería normalmente. Estas enzimas comienzan a digerir partes del
tejido pancreático, lo que puede resultar en infección, supuración, y trombosis
local. Esta condición es conocida como pancreatitis.
estos son los cálculos biliares del hígado y la vesicula.
Los cálculos biliares que
obstruyen la ampula liberan bacterias, virus y toxinas hacia el páncreas, lo
que puede causar un mayor daño a las células pancreáticas, y eventualmente
producir tumores malignos. Los tumores regularmente aparecen en la cabeza del
páncreas, donde inhiben el flujo de la bilis y los jugos pancreáticos. Esta
condición suele estar acompañada de ictericia (para mayores detalles, vea
‘enfermedades del hígado’). Los cálculos biliares en el hígado, la vesícula y
la ampula también pueden ser responsables de dos tipos de diabetes –dependiente
de insulina y no-dependiente de insulina. Todos mis pacientes a los que se les
han diagnosticado diabetes, incluyendo los niños, tienen grandes cantidades de
piedras en su hígado. Cada limpieza hepática ayudó a mejorar su condición, en
el provisto de que hayan seguido un régimen saludable y una dieta libre de
productos animales (también ver ‘Consumo excesivo de proteínas’
Enfermedades del Hígado
El hígado es la glándula más
grande del cuerpo. Pesa hasta tres libras, ésta suspendida en la parte trasera
de las costillas en el lado superior derecho del abdomen y se extiende por casi
todo lo ancho del cuerpo. Al ser responsable de cientos de funciones
diferentes, es también el órgano más complejo y activo en el cuerpo. Dado que
el hígado se encarga de procesar, convertir, distribuir y mantener el
suministro del ‘combustible’ vital del cuerpo (nutrientes y energía), cualquier
cosa que interfiera con estas funciones tendrá un impacto serio en detrimento
de la salud del hígado y del cuerpo entero. La principal interferencia aparece
con la presencia de cálculos biliares. Además de producir colesterol, un
material esencial en la construcción de las células, hormonas y bilis, el
hígado también produce hormonas y proteínas que afectan el funcionamiento del
cuerpo, su crecimiento y curación. También produce nuevos aminoácidos y
convierte los existentes en proteínas. Estas proteínas son el principal
material de construcción de las células, las hormonas, los neurotransmisores,
los genes, etc. Otras funciones esenciales del hígado incluyen el procesamiento
de las células viejas y gastadas, el reciclar el hierro y almacenar vitaminas y
nutrientes. Los cálculos biliares ponen en riesgo todas estas vitales tareas.
Aparte de procesar el alcohol en la sangre, el hígado también procesa
sustancias nocivas, bacterias, parásitos, y ciertos componentes de las drogas
químicas. Usa enzimas específicas para convertir los desechos o venenos en
sustancias que puedan ser seguramente eliminadas del cuerpo. El hígado filtra
más de un cuarto de galón de sangre por minuto. La mayoría de los productos de
desechos filtrados dejan el hígado a través del flujo biliar. Los cálculos
biliares que obstruyen los conductos biliares conducen a elevados niveles de
toxicidad en el hígado y en última instancia a enfermedades hepáticas. Su
desarrollo se precipita con ingesta de farmacéuticos, normalmente procesados en
el hígado. La presencia de cálculos biliares previene su detoxificación, lo que
produce una sobredosis y devastadores efectos secundarios, incluso con dosis
normales. También significa que el hígado se encuentra bajo riesgo al procesar
productos de aquellos medicamentos sobre los que opera. El alcohol que no es
detoxificado correctamente puede causar problemas similares. Todas las
enfermedades hepáticas son precedidas por una extensiva obstrucción de los
conductos biliares con cálculos biliares. Los cálculos biliares distorsionan el
marco de referencia estructural de los lóbulos hepáticos , las cuáles son las
principales unidades que comprenden el hígado (hay más de 50,000 de estas
unidades en el hígado). En consecuencia, la circulación sanguínea a y desde
estos lóbulos, y las células que las componen, se vuelve más difícil. Además,
las células hepáticas habrán limitado su producción biliar. Las fibras
nerviosas se dañan. La prolongada asfixia eventualmente daña o destruye las
células hepáticas y sus lóbulos. A hay un reemplazo gradual de las células
dañadas por tejido fibroso, causando mayor obstrucción y un incremento en la
presión de los vasos sanguíneos en el hígado. Si la regeneración de las células
hepáticas no se mantiene a la par con el daño, la cirrosis hepática es
inminente. La cirrosis hepática por lo general conduce a la muerte. El
deterioro hepático sucede cuando las células hepáticas destruidas son tantas
que sólo queda un número insuficiente para procesar las funciones importantes y
vitales de los órganos. Las consecuencias del deterioro hepático incluyen los
mareos, la confusión, el temblor de manos (asterixis), una baja en el azúcar de
la sangre, infección, deterioro renal y retención de fluidos, sangrado
incontrolable, el coma y la muerte. Sin embargo, el poder de recuperación del
hígado es sorprendente. Si se remueven los cálculos biliares, y se descontinúa
la ingesta de alcohol y drogas, no habrá problemas a largo plazo, a pesar de
que la mayoría de las células hepáticas pudieron haber sido destruidas durante
la enfermedad. Cuando las células recrecen, lo hacen de una manera ordenada, la
cual permite la función normal. Esto es posible porque en el deterioro hepático
(contrario a la cirrosis hepática) la estructura básica del hígado no ha sido
sustancialmente alterada. La hepatitis aguda surge cuándo grupos enteros de
células hepáticas comienzan a morir. Los cálculos biliares albergan grandes
cantidades de materia viral, la cual puede invadir e infectar las células
hepáticas, causando cambios degenerativos en las células. A medida que los
cálculos biliares aumentan en número y tamaño, más células se infectan y
mueren, lóbulos enteros comienzan a colapsarse, y los vasos sanguíneos empiezan
a desarrollar fallas. Esto afecta la circulación sanguínea hacia las células
hepáticas restantes. La extensión del daño que estos cambios tienen en el
hígado y su desempeño depende principalmente del grado de obstrucción causado
por los cálculos biliares en los conductos biliares del hígado. El cáncer
hepático sólo aparece después de muchos años de una oclusión progresiva de los
conductos biliares del hígado. Esto también se aplica a los tumores en el
hígado y que emanan de tumores primarios en el tracto gastrointestinal, los
pulmones, o los senos. La mayoría de las infecciones hepáticas (tipo A, tipo B,
así como tipo no-A y tipo no-B) aparecen cuando un cierto número de lóbulos
hepáticos están congestionados con cálculos biliares, lo que puede suceder a
edad temprana. Un hígado y un sistema inmunológico saludables pueden destruir
perfectamente el material viral, sin importar que el virus haya sido obtenido
del ambiente externo o que haya entrado en el torrente sanguíneo de cualquier
otra forma. La mayoría de las personas expuestas a estos virus nunca se
enferma. Sin embargo, cuando existe una gran cantidad de cálculos biliares, el
hígado se intoxica y no puede defenderse de la infección viral. Los cálculos
biliares pueden albergar una gran variedad de virus vivos. Toda vez que algunos
de estos virus se liberan y entran en la sangre pueden causar hepatitis
crónica. Las infecciones no virales del hígado son causadas por bacteria que ha
llegado por cualquiera de los conductos biliares obstruidos con cálculos
biliares. La presencia de cálculos biliares en los conductos biliares también
inhibe la habilidad de las células hepáticas de manejar sustancias tóxicas como
el cloroformo, las drogas citotóxicas, los esteroides anabólicos, el alcohol,
las aspirinas, los hongos, los aditivos alimenticios, etc. Cuando esto ocurre,
el cuerpo desarrolla hipersensibilidades a estas predecibles sustancias
tóxicas; así como también a otras no predecibles contenidas en diversos
medicamentos. Muchas alergias tienen su origen en esta hipersensibilidad. Por
la misma razón, puede haber un incremento en los efectos secundarios tóxicos
como resultado de la ingesta de medicamentos, efectos secundarios que la
Federal Drug Administration (FDA) o las compañías farmacéuticas ni siquiera
conocen. El tipo más común de ictericia es el resultado de cálculos biliares
alojados en el conducto biliar que conduce al duodeno y/o de cálculos biliares
y tejido fibroso que distorsiona el marco estructural de los lóbulos hepáticos.
El movimiento de la bilis a través de los canales biliares (canalículos) se
bloquea y las células hepáticas ya no pueden conjugar y secretar el pigmento
biliar conocido como bilirrubina. En consecuencia, hay una acumulación de bilis
y sustancias que la integran en el torrente sanguíneo. A medida que la
bilirrubina se comienza a acumular, mancha la piel. La concentración de bilirrubina
en la sangre puede ser tres veces mayor a la normal antes de que se note la
coloración amarillenta de la piel y las conjuntivas de los ojos. La bilirrubina
sin mezclar tiene un efecto tóxico en las células del cerebro. La ictericia
también puede ser causada por un tumor en la cabeza del páncreas.
Enfermedades de la
Vesícula y los Conductos Biliares
El hígado secreta bilis, la cual
pasa a través de los dos conductos hepáticos hacia un conducto hepático común.
Este conducto hepático común se extiende por 1.5 pulgadas antes de unirse al
conducto quístico proveniente de la vesícula. Antes de que la bilis continúe su
camino a través del conducto biliar común hacia el tracto intestinal, debe
entrar en la vesícula. La vesícula es una bolsa en forma de pera que sobresale
del conducto biliar. Está unida a la parte posterior del hígado . Una vesícula
normal generalmente retiene 2 onzas líquidas de bilis. Sin embargo, la bilis en
la vesícula, no tiene la misma forma que tenía cuando abandonó el hígado. En la
vesícula hay una gran reabsorción activa de sal y agua, que reduce el volumen
de la bilis a una décima parte de su cantidad original. Las sales biliares no
se absorben, lo que significa que su concentración se incrementa 10 veces. Sin
embargo, se añaden mucosas a la bilis, la cual la transforma en un material
mucoso. Su alta concentración es lo que hace que la bilis sea el potente fluido
digestivo que es. Las paredes musculares de la vesícula se constriñen y liberan
bilis cuando el duodeno recibe comida ácida y productos proteínicos procedentes
del estómago. Si la comida que llega al duodeno tiene una alta proporción de
grasas, se nota un incremento en la actividad. Las sales biliares en la bilis
se usan para crear una emulsión que facilite la digestión de la grasa. Una vez
que las sales biliares han hecho su trabajo y han dejado a la grasa
emulsificada y lista para su absorción intestinal, continúan su viaje través
del intestino. La mayoría de ellas se reabsorben en la sección final del
intestino delgado y retorna al hígado. Una vez ahí, se integran nuevamente a la
bilis para ser secretadas al duodeno de nueva cuenta. (Nota: la congestión
intestinal reduce dramáticamente la cantidad de sales biliares necesarias para
la correcta digestión de grasas y la producción de bilis). Los cálculos
biliares pueden estar hechos de colesterol, calcio o pigmentos como la
bilirrubina principalmente. El colesterol es el elemento más frecuente, pero
algunas de estas piedras pueden tener una composición mixta. Aparte de colesterol,
calcio, y pigmentos biliares, pueden tener sales biliares, agua y mucosas, así
como toxinas, bacteria y, algunas veces, parásitos muertos. Por lo general, las
piedras en la vesícula crecen en tamaño durante ocho años antes de que los
síntomas empiecen a aparecer. Las piedras más grandes son generalmente
calcificadas y se pueden detectar fácilmente a través de procesos radiológicos
o ultrasonidos. El 85% los cálculos biliares en centros en la vesícula miden
aproximadamente 2 cm. de diámetro ,aunque algunas pueden llegar a medir hasta 6
cm. de diámetro de un cálculo biliar
calcificado que yo personalmente examiné y fotografié momentos después de haber
sido arrojado por un cliente en su novena limpieza hepática; la piedra emitió
un olor extremadamente nocivo). Se forman cuando, debido las razones explicadas,
la bilis en la vesícula se vuelve demasiado saturada, y sus componentes sin
absorber comienzan a endurecer. Si un cálculo biliar sale de la vesícula y se
aloja en el conducto quístico o en el conducto biliar común, hay un fuerte
espasmo en la pared del conducto (ver Figura 3). Esta contracción ayuda a la
piedra a seguir avanzando. Esto causa un intenso dolor conocido como cólico
biliar y provoca, a su vez, una distensión considerable en la vesícula. Si la
vesícula tiene muchos cálculos biliares, también comenzará a tener dolorosas
contracciones musculares. Los cálculos biliares pueden causar irritación e
inflamación de las paredes internas de la vesícula, así como del conducto
quístico y biliar común. Esta condición recibe el nombre de colecistitis. También
puede haber una infección microbiana. También es común encontrar ulceración en
los tejidos entre la vesícula y el duodeno o el colon, con formación de
fístulas y adhesiones fibrosas. Las enfermedades de la vesícula generalmente
tienen su origen en el hígado. Cuando los lóbulos hepáticos se distorsionan
estructuralmente debido a la presencia de cálculos biliares, eventualmente,
tejido fibroso, la presión sanguínea comienza elevarse en la vena portal. Esto,
a su vez, incrementa la presión sanguínea en la vena que drena la sangre venosa
de la vesícula hacia la vena portal. Esta incompleta eliminación de productos
de desechos a través del conducto quístico causa una acumulación de desperdicio
ácido en los tejidos de la vesícula. Esto gradualmente reduce el desempeño en
la vesícula. La formación de cálculos biliares se dará en cuestión de tiempo.
Enfermedades
Intestinales
El intestino delgado se une con
el estómago en el esfínter pilórico y tiene una longitud entre 5-6 metros.
Conduce al intestino grueso, el cual tiene una longitud entre 1-1.5 metros. El
intestino delgado secreta jugos intestinales para completar la digestión de los
carbohidratos, las proteínas y las grasas. También absorben los nutrientes
necesarios para alimentar y mantener el cuerpo, lo protege de infecciones
microbiana que hayan sobrevivido al ácido clorhídrico del estómago.
Cuando la comida ácida (quimo)
del estómago llega al duodeno, primero se mezcla con bilis y jugos
pancreáticos, y después con los jugos intestinales. Los cálculos biliares en el
hígado y la vesícula reducen dramáticamente la secreción de bilis, lo cual
debilita la habilidad de las enzimas pancreáticas para digerir los
carbohidratos, las proteínas y las grasas. Esto, a su vez, restringe al
intestino delgado de absorber correctamente los componentes nutricionales de
estas comidas (los monosacáridos de los carbohidratos, los aminoácidos de las
proteínas, y los ácidos grasos y glicerol de las grasas). Dado que la presencia
de bilis en los intestinos es esencial para la absorción de grasas, calcio y
vitamina K., los cálculos biliares pueden resultar en enfermedades mortales,
como las cardiacas, la osteoporosis y el cáncer. El hígado usa la vitamina K
soluble en grasas para producir los compuestos responsables de la coagulación de
la sangre. En caso de una pobre absorción de vitamina K, el resultado pueden
ser enfermedades hemorrágicas. Esta vitamina no puede ser correctamente
absorbida, si hay algún problema con la digestión de grasas, debido a una falta
de bilis, lipasa pancreática, y una cierta cantidad de grasa pancreática. Por
esta razón, el mantener una dieta baja en grasas puede poner su vida en
peligro. El calcio es esencial para el endurecimiento de los huesos y dientes,
la coagulación de la sangre y el mecanismo de las contracciones musculares. Lo
que es aplicable a la vitamina K, también es aplicable al resto de las
vitaminas solubles en grasas, incluyendo la vitamina A, E y D. La vitamina A y
el caroteno también se absorben en cantidad suficiente en el intestino delgado
si la absorción de grasas es normal. Si la absorción de vitamina A es
ineficiente, se pone en riesgo a las células epiteliales. Estas células son
parte esencial de todos los órganos, vasos sanguíneos, vasos linfáticos, etc.
en el cuerpo. También se necesita la vitamina A para mantener unos ojos
saludables y como protección o para reducir infecciones microbianas. La
vitamina D es esencial para la calcificación de los huesos y dientes. En este
punto, debo mencionar que el tomar suplementos vitamínicos no resuelve el
problema de la deficiencia. Para resumir, sin secreciones biliares normales,
estas vitaminas no son digeridas y absorbidas correctamente, y por lo tanto, se
puede causar un severo daño a los sistemas linfático y urinario. Las comidas
que no han sido digeridas correctamente tienden a fermentarse y descomponerse
en los intestinos delgado y grueso. Atraerán una gran cantidad de bacteria para
ayudar en el proceso de descomposición. Los productos resultantes y los
químicos producidos por la bacteria son generalmente muy tóxicos. Todo esto
irrita a las mucosas, las cuales son una de las principales líneas de defensa
del cuerpo contra los agentes causantes de enfermedades. La constante
exposición frente a estas toxinas inhibe el sistema inmunológico del cuerpo,
del cual el 60% se encuentra en los intestinos. Como consecuencia de la
constante sobrecarga de toxinas, los intestinos delgado y grueso pueden
enfrentarse a un número de enfermedades, incluyendo la diarrea, el
estreñimiento, los gases, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, enfermedades
diverticulares, hernias, pólipos, disentería, apendicitis, vólvulos,
intusucepciones, así como a tumores benignos y malignos. Un buen flujo de bilis
mantiene la buena digestión y la absorción de comida, y tiene una fuerte acción
limpiadora a lo largo del tracto intestinal. Cada parte del cuerpo depende de
los nutrientes básicos disponibles a través del sistema digestivo, así como de
la eficiente remoción de los productos de desechos del mismo. Los cálculos
biliares en el hígado y la vesícula interrumpen ambos procesos vitales. Por lo
tanto, pueden ser considerados como los culpables de, sino todos, muchos de los
diferentes tipos de enfermedades que afectan al cuerpo. El remover los cálculos
biliares ayuda a normalizar las funciones digestivas, mejora el metabolismo
celular y mantiene un equilibrio en todo el cuerpo.
Desórdenes Del Sistema
Circulatorio
Para mejorar la descripción, he dividido al sistema
circulatorio en dos partes, el sistema circulatorio sanguíneo y el sistema
linfático. El sistema circulatorio sanguíneo está formado por el corazón, el
cual actúa como una bomba, y los vasos sanguíneos, a través de los cuáles
circula la sangre. El sistema linfático consiste de los nodos linfáticos y los
vasos linfáticos a través de los cuales fluye la incolora linfa. Hay tres veces
más fluidos linfáticos que sangre en el cuerpo. La linfa toma los productos de
desechos de las células y los remueve del cuerpo. El sistema linfático es el
sistema circulatorio primario utilizado por todas las células inmunológicas:
los macrófagos, las células T, las células B, los linfocitos, etc. Es necesario
un sistema linfático libre de obstrucciones para mantener la homeostasis.
Enfermedades Cardiacas
Los ataques cardiacos son la
mayor causa responsable de la muerte de muchos norteamericanos. Aunque aparece
repentinamente, un ataque cardiaco es en realidad la etapa final de un
insidioso desorden que tardó años en desarrollarse. Este desorden se conoce
como coronariopatía. Dado que esta enfermedad sólo aparece en las naciones más
prósperas y en rara ocasión fue la causa de muerte antes del año 1900, tenemos
que responsabilizar a nuestro estilo de vida moderno, comidas poco naturales y
hábitos alimenticios desequilibrados de los males cardiacos que afectan a la
sociedad moderna. Pero mucho antes de que el corazón comience a descomponerse,
el hígado pierde gran parte de su vitalidad y eficiencia. El hígado tiene
influencia sobre todo el sistema circulatorio, incluyendo el corazón. De hecho,
es el protector número uno del corazón. Bajo circunstancias normales, el hígado
desintoxica y purifica la sangre venosa que llega a través de la vena portal desde
la parte abdominal del sistema digestivo, el bazo y el páncreas. Además de
procesar el alcohol, el hígado detoxifica sustancias nocivas, como las toxinas
producidas por los microbios. También mata bacteria y parásitos, y neutraliza
ciertos compuestos de las medicinas con la ayuda de enzimas específicas. Una de
las hazañas más ingeniosas del hígado es el remover la porción de nitrógeno de
los aminoácidos, dado que nos es requerida para la creación de nuevas
proteínas. La urea se forma a partir de este producto de desecho. La urea
termina en el torrente sanguíneo y se secreta en la orina. El hígado también
descompone la nucleoproteína (núcleo) de las células desgastadas en el cuerpo.
El producto resultado de este proceso es el ácido úrico, el cual también es
secretado con la orina. El hígado filtra más de un cuarto de galón de sangre
por minuto, dejando solamente al dióxido de carbono para ser eliminado por los
pulmones. Después de ser purificada en el hígado, la sangre pasa a través de la
vena hepática hacia la vena cava inferior para luego llegar a la parte derecha
del corazón . De ahí, la sangre venosa llega a los pulmones, donde sucede el
intercambio de gases: se secreta el dióxido de carbono y se absorbe oxígeno.
Después de abandonar los pulmones, la sangre oxigenada pasa al lado derecho del
corazón. Desde ahí es bombeada hacia la aorta. La aorta provee de sangre
oxigenada a todos los tejidos del cuerpo. Los cálculos biliares, en los
conductos biliares del hígado, distorsionan la estructura básica de los
lóbulos. En consecuencia, los vasos sanguíneos proveedores de estas unidades
hepáticas desarrollan problemas, lo cual reduce el suministro interno de
sangre. Las células hepáticas se dañan, y desechos celulares dañinos comienzan
entrar en el torrente sanguíneo. Esto aumenta la debilidad hepática para
detoxificar la sangre. El resultado es que más sustancias se retienen en el
hígado y la sangre. Un hígado congestionado puede obstruir el flujo de la
sangre venosa al corazón, provocando arritmias o incluso ataques cardiacos. Es
obvio que las toxinas que no son neutralizadas por el hígado, terminan dañando
al corazón y la red de vasos sanguíneos.
las proteínas de la comida sin usar no son lo
suficientemente metabolizadas, resultando en el incremento de la concentración
de proteínas en la sangre. En consecuencia, el cuerpo intenta almacenar estas
proteínas en las membranas base de las paredes de los vasos sanguíneos (mayores
explicaciones de esto se dan a continuación). Toda vez que la capacidad de
almacenamiento de proteínas del cuerpo se agota, las proteínas sobrantes son
obligadas a permanecer en el torrente sanguíneo. Esto puede provocar que el
número de glóbulos rojos aumente, elevando el hematocrito, o volumen de células
en la sangre, a los niveles anormales. La concentración de hemoglobina en los
glóbulos rojos también comienza a incrementarse, provocando la complexión roja
de la piel, particularmente en la cara y pecho. (La hemoglobina es una proteína
compleja que se combina con el oxígeno en los pulmones y lo transporta a todas
las células del cuerpo). Como resultado, los glóbulos rojos crecen y se vuelven
demasiado grandes para pasar por los pequeños canales de la red capilar.
Obviamente, esto causa que la sangre se vuelva demasiado gruesa y lenta, incrementando
su tendencia hacia la coagulación (las plaquetas que se quedan juntas). La
formación de coágulo sanguíneo se considera como la principal causa de riesgo
para los ataques cardiacos o apoplejías. Dado que la grasa no tiene
características volantes, este riesgo emana principalmente de la alta
concentración de proteínas en la sangre. Los investigadores han descubierto que
la homocisteína (HC), un aminoácido que contiene sulfuro, es el promotor de los
pequeños coágulos que inician el daño arterial y el daño catastrófico que
precipita la mayoría de los ataques cardiacos y apoplejías (Ann Clin & Lab
Sci, 1991 y Lancet 1981). Por favor note que la HC es 40 veces más predecible
que el colesterol en la estimación del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La HC aparece del metabolismo normal del aminoácido metionina -abundante en las
carnes rojas, la leche y los productos lácteos. La alta concentración de
proteínas en la sangre, inhibe la constante distribución de nutrientes
importantes, especialmente agua, la glucosa y oxígeno a las células. [Nota: la
alta concentración de proteínas en la sangre puede causar deshidratación de la
sangre, es decir, el engrosamiento de la sangre-una de las principales causas
de la alta presión y las enfermedades cardiacas]. Las proteínas también afectan
la completa eliminación de los productos básicos de desecho metabólico (ver
sección sobre la Pobre Circulación…). Todos estos factores combinados obligan
al cuerpo a elevar su presión sanguínea. Esta condición, la cual se conoce
comúnmente como hipertensión, reduce el efecto dañino del engrosamiento de la
sangre, hasta cierto punto. Sin
embargo, esta respuesta a una situación no natural estresa y daña los
vasos capilares. Una de las prácticas más eficientes del cuerpo para evitar el
peligro de un inminente ataque cardiaco es el sacar a las proteínas del
torrente sanguíneo y almacenarlas en otro lugar, por lo menos de manera
momentánea (ver Figura 8). El único lugar donde la proteína puede almacenarse
en grandes cantidades es en la red de vasos capilares. Las paredes capilares
pueden absorber la mayor parte de las proteínas sobrantes. Aquí se reconstruye
la proteína y se transforma en fibra de colágeno, la cual es 100% proteína, y
se almacena en las membranas base. Las membranas base tienen la capacidad de
incrementar su grosor en 10 veces antes de agotar su capacidad de
almacenamiento de proteínas. Pero esto también significa que las células en el
cuerpo no podrán recibir las cantidades adecuadas de oxígeno y otros nutrientes
básicos. Las células afectadas por esta ‘inanición en proceso’ también pueden
incluir células que forman los músculos del corazón. El resultado es una
debilidad cardiaca y un desempeño reducido del corazón, y por supuesto,
cualquier tipo de enfermedad degenerativa, incluyendo el cáncer. Cuando ya no
se puede almacenar proteínas en las paredes capilares, las membranas base de
las arterias también comienzan a absorber proteínas. El efecto benéfico de esta
acción es que la sangre permanece lo suficientemente delgada como para evitar
el riesgo de un ataque cardiaco, al menos por cierto tiempo. Pero
eventualmente, la misma táctica que previene la muerte daña las paredes de los
vasos capilares (sólo los mecanismos primarios de supervivencia del cuerpo no
acarrean efectos secundarios importantes). La pared interior de las paredes
arteriales se vuelve gruesa y áspera, como óxido en una tubería de agua. Las
grietas, heridas y lesiones comienzan a aparecer en diferentes lugares. El daño
a los vasos capilares más pequeños es reparado por las plaquetas sanguíneas.
Ellas liberan la hormona serotonina, la cuál ayuda a constreñir los vasos
sanguíneos y reducir el sangrado. Pero las heridas de mayor tamaño, como las
que se encuentran típicamente en las coronarias dañadas, no pueden ser selladas
simplemente con plaquetas; requieren un complejo proceso de coagulación
sanguínea en el cuerpo. Sin embargo, si un coágulo de sangre se suelta, puede
entrar al corazón y causar un infarto del miocardio, comúnmente llamado ataque
cardiaco. [Un coágulo que llega el cerebro resulta en una apoplejía. Un coágulo
que tapa la apertura hacia las arterias pulmonares, las cuales entregan la
sangre usada a los pulmones, puede ser fatal.
Alto Colesterol
El colesterol es un material de
construcción celular esencial en el cuerpo, y se requiere para todos los
procesos metabólicos. Es particularmente importante en la producción de tejido
nervioso, bilis y ciertas hormonas. En promedio, nuestro cuerpo produce entre
medio y 1 g de colesterol diariamente, dependiendo de la cantidad que el cuerpo
necesite en un momento determinado. Definitivamente, nuestro cuerpo es capaz de
producir 400 veces más colesterol diariamente que lo que obtendríamos de comer
100 g de mantequilla. Los principales productores de colesterol son el hígado y
el intestino delgado, en ese orden. Normalmente, el colesterol puede liberarse
directamente en el torrente sanguíneo, donde es instantáneamente atrapado por
las proteínas sanguíneas. Esas proteínas, las cuales se llaman lipoproteínas,
están a cargo de transportar el colesterol a sus numerosos destinos. Existen
tres tipos principales de lipoproteínas a cargo de transportar colesterol: la
lipoproteína de baja densidad (LDL), la lipoproteína de muy baja densidad
(VLDL), y la lipoproteína de alta densidad (HDL). En comparación con el HDL, el
cual ha sido privilegiado con el nombre de colesterol ‘bueno’, el LDL y VLDL
son moléculas de colesterol relativamente grandes; de hecho, son las más ricas
en colesterol. Hay una buena razón para su tamaño, a diferencia de su primo más
chico, el cual fácilmente pasa través de las paredes de los vasos capilares,
los tipos de colesterol LDL y VLDL están diseñados para tomar otro camino;
abandonando el torrente sanguíneo en el hígado. Los vasos capilares que
suministran al hígado tienen una estructura diferente de aquéllos que
suministran otras partes en el cuerpo. Se les conoce como sinusoides. Su
estructura cuadricular única en el cuerpo, permite que las células hepáticas
reciban el contenido sanguíneo en su totalidad, incluyendo las moléculas de
colesterol grandes. Las células hepáticas reconstruyen el
colesterol y lo secretan junto con la bilis hacia los intestinos. Una vez que
el colesterol entra en los intestinos, se combina con las grasas, y es absorbido
por la linfa para entrar en la sangre, en ese orden. Los cálculos biliares en
los conductos biliares del hígado inhiben el flujo de bilis, y parcialmente, o
incluso totalmente, bloquean la ruta de escape del colesterol. Debido a la
presión que se crea en las células hepáticas, la producción de bilis baja.
Típicamente, un hígado saludable produce más de un cuarto de galón de bilis por
día. Cuando los principales conductos biliares están bloqueados, cuando mucho
será una taza de bilis, o quizá menos, la que encontrará su camino hacia los
intestinos. Esto previene que mucho del colesterol VLDL y LDL se secrete con la
bilis. Los cálculos biliares en los conductos biliares hepáticos distorsionan
la estructura de los lóbulos del hígado, dañando y congestionando las
sinusoides. Los depósitos excesivos de proteínas también cierran las rejillas
de estos vasos sanguíneos (vea más sobre este tema en la sección anterior).
Mientras que el colesterol ‘bueno’ o HDL tiene moléculas suficientemente
pequeñas para dejar el torrente sanguíneo a través de los capilares ordinarios,
las moléculas más grandes de LDL y VLDL se quedan más o menos atrapadas en la
sangre. El resultado es que las concentraciones de ambos, LDL y VLDL, comienzan
a elevarse en la sangre a niveles que pudieran ser potencialmente dañinos para
el cuerpo. Sin embargo, este escenario es simplemente una parte de los intentos
de supervivencia del cuerpo. Se necesita el colesterol sobrante para reparar el
creciente número de grietas y heridas que aparecen como resultado de la
excesiva acumulación de proteínas en las paredes de los vasos capilares.
Eventualmente, este colesterol de rescate comienza a obstruir los vasos
capilares y a detener el suministro de oxígeno al corazón. Agregando a las
complicaciones, el reducido flujo de bilis inhibe la digestión de la comida,
particularmente las grasas. Por lo tanto, no hay suficiente colesterol
disponible para las células del cuerpo y sus procesos metabólicos básicos. Dado
que las células hepáticas ya no reciben la suficiente cantidad de moléculas de
LDL y VLDL, ellas (las células hepáticas) suponen que la sangre tiene
deficiencias de estos tipos de colesterol. Esto estimula a las células
hepáticas para incrementar la producción de colesterol, aumentando aún más los
niveles de colesterol LDL y VLDL en la sangre. Este colesterol ‘malo’ queda
atrapado en el sistema circulatorio porque sus rutas de escape, los conductos
biliares y los sinusoides hepáticos, están bloqueados o dañados. La red capilar
y arterial atrapa la mayor cantidad de colesterol ‘malo’ posible en sus
paredes. En consecuencia, las arterias se vuelven rígidas y duras. Las
enfermedades coronarias, sin importar si son el resultado de fumar, el beber
excesivas cantidades de alcohol, comer demasiadas comidas proteínicas, estrés,
o cualquier otro factor, por lo general no aparecen a menos que cálculos
biliares hayan dañado los conductos biliares del hígado. El remover los
cálculos biliares del hígado y la vesícula puede, no sólo prevenir un ataque
cardiaco o infarto, sino también revertir las enfermedades coronarias y el daño
al músculo cardiaco. La respuesta del cuerpo frente a situaciones de estrés se
vuelve menos dañina, y los niveles de colesterol comienzan a normalizarse, a
medida que los lóbulos hepáticos dañados y distorsionados se regeneran. Los
medicamentos para reducir de colesterol no pueden hacer esto. Ellos reducen el
colesterol en la sangre de manera artificial, provocando que el hígado produzca
aún más colesterol. Sin embargo, cuando esté colesterol extra pasa por los
conductos biliares, permanece en un estado cristalino (diferente a su estado
soluble) y, por lo tanto, se convierte en cálculos biliares. Las personas que
usan medicamentos para bajar el colesterol de manera regular, por lo general
desarrollan un gran número de cálculos biliares. Esto los sitúa en una posición
donde efectos secundarios importantes pueden aparecer, incluyendo el cáncer y
las enfermedades cardiacas. El colesterol es esencial para el funcionamiento
normal del sistema inmunológico, particularmente las respuestas del cuerpo a
los millones de células de cáncer producidas diariamente en el cuerpo de toda
persona. Para todos los problemas de salud asociados al colesterol, esta
importante sustancia es algo que no deberíamos intentar eliminar de nuestros
cuerpos. El colesterol es más benéfico que perjudicial. El daño es generalmente
un síntoma de otros problemas. Quiero enfatizar, una vez más, que el colesterol
‘malo’ sólo se adhiere a las paredes de las arterias para prevenir un problema
cardiaco inmediato, no para crearlo. Esto se confirma con el hecho de que el
colesterol nunca se adhiere a las paredes de las venas. Cuando un médico
determina su nivel de colesterol, simplemente toma una muestra de sangre de una
vena, no de una arteria. Dado que el flujo sanguíneo es mucho más lento en las
venas que las arterias, el colesterol debería obstruir las venas más rápido que
las arterias, pero nunca lo hace. Simplemente no hay necesidad de ello. ¿Por
qué? Porque en el recubrimiento de las venas no se encuentran abrasiones ni
rasgaduras que requieren reparación. El colesterol solamente se adhiere a las
arterias para cubrir las abrasiones y proteger al tejido subyacente como un
curita resistente al agua. Las venas no absorben proteínas en sus membranas
base, a diferencia de los vasos capilares y las arterias y, por lo tanto, no
son sujetas a este tipo de lesiones. El colesterol ‘malo’ salva vidas; no las
toma. El LDL permite que la sangre fluya a través de los vasos sanguíneos
dañados sin causar una situación que ponga en riesgo la vida. La teoría del LDL
alto como la principal causa de enfermedades coronarias aún no se comprueba y
es poco científica. Se ha confundido a la población al hacernos creer que el
colesterol es un enemigo al cual se tiene que combatir y destruir a cualquier
costo. Los estudios en humanos no han demostrado la relación causa-efecto entre
el colesterol y las enfermedades cardiacas. Los cientos de estudios realizados
al día de hoy sobre esta relación, solamente han demostrado que hay una
correlación estadística entre ambas. Y debe haberlo, porque si no hubiera
moléculas de colesterol ‘malo’ adhiriéndose a las arterias lesionadas,
tendríamos millones más de muertes provocadas por ataques cardiacos que las
existentes. Por otra parte, docenas de estudios concluyentes han demostrado que
el riesgo de enfermedades cardiacas se incrementa significativamente en
aquellas personas cuyos niveles de HDL disminuyen. Un colesterol LDL elevado,
no es una causa de enfermedades cardiacas; por el contrario, es una
consecuencia de un hígado desequilibrado y un sistema circulatorio deshidratado
y congestionado. Si su médico le ha dicho que reducir su nivel de colesterol
con medicamentos le protege contra ataques cardiacos, usted ha recibido información
errónea. El medicamento número uno para reducir el colesterol es Lipitor. Le
sugiero que lea las siguientes indicaciones de advertencia presentadas en el
sitio Internet oficial de Lipitor: “Las tabletas de LIPITOR® (atorvastatina)
son un medicamento utilizado junto con un régimen alimenticio para reducir el
colesterol. LIPITOR no puede ser utilizado por cualquier persona, incluyendo
aquellos con enfermedades hepáticas o posibles problemas hepáticos, y mujeres
que están lactando, están embarazadas, o pueden quedar embarazadas. LIPITOR no
ha demostrado que puede prevenir las enfermedades cardiacas o los ataques
cardiacos. “Si usted toma LIPITOR, notifique a su médico cualquier dolor o
debilidad muscular inusual. Esto puede ser una señal de severos efectos
secundarios. Es muy importante avisarle a su médico sobre cualquier medicamento
que usted esté tomando para prevenir cualquier interacción seria entre
medicamentos…” Mi pregunta es, “¿por qué arriesgar la salud o la vida de una
persona al prescribir un medicamento que no tiene ningún efecto en la
prevención del problema para el cual se prescribe?” La razón por la cual la
reducción de los
niveles de colesterol no puede prevenir las enfermedades cardiacas se debe a
que el colesterol no causa las enfermedades cardiacas. El tema más importante
es cómo una persona puede usar el colesterol y demás grasas del cuerpo de
manera eficiente. La habilidad del cuerpo para digerir, procesar y utilizar
estas grasas depende en que los conductos biliares del hígado se encuentren
claros y libres de obstrucciones. Cuando el flujo biliar no presenta
restricciones y esta equilibrado, los niveles de LDL y HDL también estarán
equilibrados. Por lo tanto, el mantener los conductos biliares abiertos es la
mejor prevención contra las enfermedades cardiacas.
Pobre Circulación, Crecimiento del Corazón y
el Bazo, Venas Varicosas, Congestión Linfática, Desequilibrio Hormonal
Los cálculos biliares en el hígado
pueden resultar en una pobre circulación sanguínea, crecimiento del bazo y el
corazón, várices, vasos linfáticos congestionados y desequilibrio hormonal.
Toda vez que los cálculos biliares han crecido lo suficiente para distorsionar
seriamente el marco estructural de los lóbulos (unidades) del hígado, el flujo
sanguíneo a través del hígado se vuelve difícil. Esto no sólo aumenta la
presión de la sangre venosa en el hígado, sino también en todos los órganos y
áreas del cuerpo que drenan la sangre utilizada a través de sus respectivas
venas hacia la vena portal en el hígado. El flujo restringido de la sangre en
la vena portal del hígado causa congestión, particularmente en el bazo,
estómago, parte distal del esófago, páncreas, vesícula, el intestino grueso y
delgado. Esto puede resultar en el crecimiento de estos órganos, una reducción
en su habilidad para remover los productos de desperdicio celular y tapar sus
respectivas venas. Una vena varicosa es aquella que está tan dilatada que sus
válvulas no cierran lo suficiente como para prevenir que la sangre fluya. La
presión sostenida en las venas en la intersección del recto y el ano en el
intestino grueso conduce al desarrollo de hemorroides. Otros sitios comunes
para las venas varicosas son las piernas, el esófago y el escroto. La
dilatación de las venas y vénulas (pequeñas venas) puede ocurrir en cualquier
parte del cuerpo. Esto siempre es indicación de un flujo sanguíneo obstruido.2
La pobre circulación de la sangre través del hígado también afecta al corazón.
Cuando los órganos del sistema digestivo se debilitan con el incremento en la
presión venosa, se congestionan y comienzan acumular desechos tóxicos,
incluyendo escombros de las células que se han procesado. El bazo crece a
consecuencia del manejo de la carga de trabajo extra relacionada con la
remoción de las células sanguíneas dañadas o desgastadas. Esto reduce la
circulación de la sangre hacia y desde los órganos del sistema digestivo, lo
cual estresa al corazón, eleva la presión sanguínea y daña los vasos
sanguíneos. La parte derecha del corazón, que recibe la sangre venosa a través
de la vena cava inferior desde el hígado y las demás partes debajo de los
pulmones, se sobrecarga con material tóxico, que algunas veces es infeccioso.
Esto eventualmente causa el crecimiento de la parte derecha del corazón. Casi
todos los tipos de enfermedades cardiacas tienen a una cosa común: hay una
obstrucción del flujo sanguíneo. Sin embargo, la circulación de la sangre no se
interrumpe fácilmente. Debe estar precedida por una severa congestión de los
conductos biliares en el hígado. Los cálculos biliares que obstruyen los
conductos biliares reducen dramáticamente o cortan el flujo sanguíneo a las
células hepáticas. Un reducido flujo sanguíneo a través del hígado, afecta al
flujo sanguíneo en todo el cuerpo, lo cual, su vez, tiene efectos que van en
detrimento del sistema linfático. El sistema linfático, el cual está
íntegramente relacionado con el sistema inmunológico, ayuda a limpiar al cuerpo
de los productos y desechos metabólicos dañinos, materiales extraños y residuos
celulares. Todas las células liberan desechos metabólicos hacia, y toman
nutrientes desde, una solución que le rodea, llamada fluido extracelular o
tejido conectivo. El grado de alimentación y eficiencia de las células depende
de que tan eficiente y rápidamente se remueva el material de desecho del fluido
extracelular. Dado que la mayoría de los productos y desechos no pueden llegar
directamente a la sangre para su excreción, se acumulan en el fluido
extracelular hasta que son removidos y neutralizados por sistema linfático. Este
material potencialmente dañino es filtrado y neutralizado por los nodos
linfáticos, que están estratégicamente localizados a lo largo del cuerpo. Una
de las principales funciones del sistema linfático es mantener el fluido
extracelular libre de sustancias tóxicas, lo que hace que este sistema tenga
mucha importancia. La pobre circulación de la sangre en el cuerpo causa una
sobrecarga del material de desecho dañino y extraño en los tejidos
extracelulares, y en consecuencia, en los vasos y nodos linfáticos. Cuando el
drenaje linfático disminuye o se obstruye, la glándula del timo, el bazo y las
amígdalas comienzan a deteriorarse rápidamente. Estos órganos forman una parte
importante el sistema de purificación e inmunidad del cuerpo. Además, los microbios que habitan
en los cálculos biliares pueden ser una constante fuente de infecciones
recurrentes en el cuerpo, lo que puede hacer que los sistemas linfático e
inmunológico se vuelvan inefectivos frente a infecciones más serias, como la
mononucleosis infecciosa, las paperas, la fiebre tifoidea, la tuberculosis, la
sífilis, etc. Debido al restringido flujo biliar en el hígado y la vesícula, el
intestino delgado también restringe su capacidad para digerir comida
correctamente. Esto permite que una cantidad sustancial de materia de desecho y
sustancias venenosas, como la cadaverina y la putrescina (productos procesados
de comida fermentada y purificada), comiencen a fijarse hacia los canales
linfáticos. Estas toxinas, junto con las grasas y las proteínas, entran en el
vaso linfático más grande del cuerpo, llamado conducto torácico, a la altura de
la cisterna quili. La cisterna quili es una dilatación linfática (en la forma
de sacos), localizada al frente de las primeras dos vértebras lumbares . Las
toxinas, los antígenos y las proteínas no digeridas de fuentes animales,
incluyendo el pescado, la carne, huevos y lácteos, causan que estos sacos
linfáticos se hinchen y se inflamen. Cuando las células de un animal se dañan o
mueren, lo que sucede segundos después de morir, sus estructuras proteínicas
son procesadas por encimas celulares. Estas proteínas llamadas ‘degeneradas’
son inútiles para el cuerpo, y se tornan dañinas a menos de que sean
propiamente removidas por el sistema linfático. Su presencia por lo general provoca
un incremento de la actividad microbiana. Los virus, los hongos y la bacteria
se alimentan en estas aglutinaciones de desechos. En algunos casos, aparecen
reacciones alérgicas. Cuando existe una congestión de los sacos linfáticos, las
proteínas celulares degeneradas del cuerpo mismo ya no pueden ser removidas
adecuadamente. El resultado es un edema linfático. Mientras permanece acostado
sobre sus espaldas, pueden sentirse los edemas linfáticos como nudos duros,
algunas veces tan grandes como un puño, en el área del ombligo. Estas ‘piedras’
son una causa importante de dolores en las partes baja y media de la espalda, e
hinchazón abdominal, y, en efecto, de muchos de los síntomas relacionados con
la mala salud. Muchas personas a quienes les ha crecido la ‘pancita’,
consideran que esta extensión abdominal es una molestia sin consecuencias o una
parte natural del envejecimiento. Lo que no reconocen, es que están alimentando
una ‘bomba de tiempo’ viviente que puede detonar en cualquier momento, dañando
partes vitales del cuerpo. El ochenta por ciento del sistema linfático está
asociado con los intestinos,
haciendo que esta área del cuerpo sea el más grande centro de actividad
inmunológica. Esto no es coincidencia. La parte del cuerpo donde se combate o
se generan los agentes que causan las mayores enfermedades es, de hecho, el
tracto intestinal. Cualquier edema linfático, u otro tipo de obstrucción en
esta importante parte del sistema linfático, conducen a complicaciones
potencialmente serias en cualquier otra parte del cuerpo. Cuando un conducto
linfático se obstruye, también aparece una acumulación de linfa a cierta
distancia de la obstrucción. En consecuencia, los nodos linfáticos localizados
en tales áreas ya no pueden neutralizar o detoxificar adecuadamente los
siguientes elementos: fagocitos vivos y muertos y los microbios que hubiesen
ingerido, tejido celular desgastado, células dañadas por las enfermedades,
productos de la fermentación, pesticidas en la comida, partículas tóxicas
inhaladas o congestionadas, células de tumores malignos, y los millones de
células de cáncer que cada persona saludable genera diariamente. La incompleta
destrucción de estos elementos puede causar que los nodos linfáticos se
inflamen, crezcan y se congestionen con sangre. El material infectado puede
entrar al torrente sanguíneo, causando envenenamiento séptico y enfermedades
agudas. En muchos casos, sin embargo, el bloqueo linfático ocurre lentamente,
sin ningún síntoma, a parte de la hinchazón del abdomen, manos, brazos o tobillos,
o hinchazón en la cara y ojos. Esto se conoce comúnmente como ‘retención de
agua’, un precursor de enfermedades crónicas. Una continua obstrucción
linfática, generalmente conduce a condiciones crónicas. Casi todas las
enfermedades crónicas resultan de congestión en la cisterna quili.
Eventualmente, el conducto torácico, el cual drena la cisterna quili, se
sobrecarga con el constante flujo de material tóxico y también se tapa. El
conducto torácico esta ligado a otros, numerosos conductos linfáticos que arrojan sus desperdicios al ‘drenaje’
torácico. Dado que el conducto torácico tiene que remover el 85% de los
desperdicios celulares generados diariamente por el cuerpo, así como otros
materiales tóxicos, cualquier bloqueo en esta área causa un reflujo de desechos
hacia otras, más distantes partes en el cuerpo. Cuando el desperdicio
metabólico y celular generado diariamente no se remueve de alguna área del
cuerpo durante cierto tiempo, los síntomas de las enfermedades comienzan a
manifestarse. Las siguientes son unos pocos típicos ejemplos de algunos
indicadores de enfermedades que resultan directamente de una congestión
linfática crónica: Obesidad, quistes en el útero y los
ovarios, crecimiento de la próstata, reumatismo en las articulaciones,
crecimiento de la parte izquierda del corazón, apoplejías, bronquios y pulmones
congestionados, crecimiento del área del cuello, rigidez en el cuello y
hombros, dolores de espalda, dolores de cabeza, migrañas, mareos, vértigo,
sonido en los oídos, dolores de oído, sordera, caspa, gripes frecuentes,
sinusitis, fiebre de heno, ciertos tipos de asma, crecimiento de la tiroides,
enfermedades de los ojos, mala visión, hinchazón de los senos, cáncer del seno,
problemas renales, dolores en la parte baja de la espalda, hinchazón de las
piernas y los tobillos, escoliosis, desórdenes cerebrales, pérdida de memoria,
problemas estomacales, crecimiento del bazo, síndrome del intestino irritable,
hernias, pólipos en el colon, etc., etc. El conducto torácico vacía
su contenido en la vena subclaviana izquierda, en la base del cuello. Esta vena
entra en la vena cava superior, la cual llega directamente al lado izquierdo
del corazón. Además de bloquear el correcto drenaje linfático de varios órganos
o partes del cuerpo, la congestión en la cisterna quili y el conducto torácico
permite que materiales tóxicos lleguen al corazón a través de las arterias
cardiacas. Esto provoca estrés al corazón. también permite que estas toxinas y
agentes causantes de enfermedades entren a la circulación general y se
extiendan hacia otras partes del cuerpo. Raramente existe una enfermedad que no
sea causa de una obstrucción linfática. El bloqueo linfático, en la mayoría de
los casos, tiene su origen en un hígado congestionado (las causas de los
cálculos biliares en el hígado se discuten en el siguiente capítulo). En alguna
eventualidad extrema, puede aparecer el linfoma o cáncer de la linfa, de los
cuales, la enfermedad de Hodgkins es el tipo más común. Cuando el sistema
circulatorio comienza a funcionar incorrectamente, como resultado de la
presencia de cálculos biliares en el hígado, el sistema endocrino también se
afecta. Las glándulas endocrinas producen hormonas que pasan directamente de
las células glandulares al torrente sanguíneo, donde ejercen su influencia
sobre la actividad del cuerpo, su crecimiento y nutrición. Las glándulas
afectadas más comúnmente por esta congestión son la tiroides, la para-tiroides,
la corteza adrenal, los ovarios y los testículos. Las funciones circulatorias
severamente interrumpidas, conducen al desequilibrio de las secreciones
hormonales desde las Isletas de Langerhans en el páncreas, y las glándulas
pineal y pituitaria. La congestión sanguínea, la cual se caracteriza por el
engrosamiento de la sangre, impide que las hormonas lleguen a sus destinos a lo
largo del cuerpo a tiempo y en cantidades suficientes. En consecuencia, las
glándulas entran en una fase de hiper-secreción (sobreproducción) de hormonas.
Cuando el drenaje linfático de las glándulas es ineficiente, las glándulas, por
sí mismas, se congestionan. Esto produce hipo-secreción (falta) de hormonas.
Las enfermedades relacionadas a los desequilibrios de la glándula tiroides
incluyen el bocio tóxico, la enfermedad de Graves, el cretinismo,
mixoedema, tumores en la tiroides, hipo-paratiroidismo, el cual reduce la
absorción de calcio y provoca cataratas, así como desórdenes de
comportamiento y la demencia. La pobre absorción del calcio en sí misma es
responsable de numerosas enfermedades, incluyendo la osteoporosis (pérdida
de densidad del hueso). Si los problemas circulatorios interrumpen
la secreción de cantidades equilibradas de insulina en las isletas pancreáticas
de Langerhans, aparece la diabetes. Los cálculos biliares en el hígado pueden
forzar a las células hepáticas a disminuir la síntesis de proteínas. La
reducción en la síntesis de proteínas, a su vez, provoca que las glándulas
adrenales produzcan cantidades excesivas de cortisol, una hormona que estimula
la síntesis de proteínas. Demasiada cortisol en la sangre provoca el incremento
en la atrofia del tejido linfático y de una respuesta inmunológica deprimida,
lo cual se considera como la principal causa del cáncer y muchas otras
enfermedades. Un desequilibrio en la secreción de hormonas adrenales puede
causar una gran variedad de desórdenes, ya que conduce a una debilitada
respuesta febril y a una reducida síntesis de proteínas. Las proteínas son los
principales bloques de construcción de tejido celular, hormonas, etc. El hígado
es capaz de producir diferentes hormonas. Las hormonas determinan que tan bien
crece y se alivia el cuerpo. El hígado también inhibe ciertas hormonas,
incluyendo la insulina, el glucagon, el cortisol, la aldosterona, la tiroides,
y hormonas sexuales. Los cálculos biliares en el hígado afectan a esta vital
función, la cual puede incrementar las concentraciones hormonales en la sangre.
El desequilibrio hormonal es una condición muy severa, que puede aparecer
fácilmente cuando los cálculos biliares en el hígado han interrumpido las
principales avenidas circulatorias que también son pasos hormonales. Las
enfermedades se ausentan de manera natural cuando los flujos sanguíneos y
linfáticos son normales y no tienen restricciones. Ambos tipos de problemas,
circulatorios y linfáticos, pueden ser eliminados exitosamente a través de una
serie de limpiezas hepáticas y pueden Desórdenes Del Sistema Respiratorio
prevenirse siguiendo un estilo de vida y una dieta balanceada.
Desórdenes Del Sistema
Respiratorio
La salud física y mental depende
de la efectividad y vitalidad de las células en el cuerpo. La mayor parte de la
energía requerida por estas células se deriva de reacciones químicas que
solamente ocurren con la presencia de oxígeno. Uno de los productos de desecho
resultantes es el dióxido de carbono. El sistema respiratorio provee las rutas
mediante las cuales suficiente oxígeno ingresa al cuerpo, mientras se excreta
dióxido de carbono. La sangre sirve como el sistema de transporte para el
intercambio de estos gases entre los pulmones y las células. Los cálculos
biliares en el hígado pueden inhibir las funciones respiratorias y causar
alergias, desórdenes de la nariz y cavidades nasales y enfermedades de los
bronquios y pulmones. Cuando los cálculos biliares distorsionan los lóbulos
(unidades) del hígado, la habilidad del hígado para limpiar la sangre,
intestinos delgados, sistema linfático y sistema inmunológico se debilita. Los
materiales de desechos y sustancias tóxicas, normalmente inhabilitados por
estos órganos y sistemas, ahora comienzan a infiltrarse al corazón, pulmones,
bronquios y otros pasajes respiratorios. La constante exposición a estos
agentes irritantes, reduce la resistencia del sistema respiratorio contra
ellos. La congestión linfática en la región abdominal, particularmente en el
conducto torácico y la cisterna quili, impide el correcto drenaje linfático de
los órganos respiratorios. La mayoría de los malestares respiratorios aparecen
como consecuencia de tales bloqueos linfáticos. La neumonía aparece cuando las
medidas de protección fallan en prevenir a los microbios, inhalados o nacidos
en la sangre, de llegar y colonizan los pulmones. Los cálculos biliares
albergan microbios dañinos, así como material altamente tóxico e irritante, el
cual puede entrar en la sangre a través de las partes dañadas en el hígado. Los
cálculos biliares son, por lo tanto, una fuente constante de supresión
inmunológica, lo que deja el cuerpo, y particularmente al tracto respiratorio
superior, susceptible a factores, tanto internos y externos, causantes de
enfermedades. Estos incluyen los microbios nacidos en la sangre o en el aire
(considerados la causa de la neumonía), el humo del cigarrillo, el alcohol, los
rayos X, los corticoesteroides, los antígenos, los contaminantes comunes, etc.
Mayores complicaciones respiratorias surgen cuando puñados de cálculos biliares
acumulados en los conductos biliares hepáticos producen un crecimiento del
hígado. El hígado, localizado en la parte superior de la cavidad abdominal,
ocupa casi todo el diámetro del cuerpo. Estas superficies superiores y
anteriores son suaves y curvas para poder acomodarse debajo la superficie del
diafragma. Cuando crece, el hígado obstruye el movimiento del diafragma y
previene a los pulmones de extenderse a su capacidad normal durante la
inhalación. En contraste, un hígado saludable permite que los pulmones se
extiendan hacia la región abdominal, aplicando presión en el abdomen. En
consecuencia, el abdomen se mueve hacia enfrente, como se puede ver,
especialmente, en los bebés saludables. Debido al incremento en la expansión
del abdomen durante la inhalación, la sangre y la linfa se mantienen
presionadas y elevadas hacia el corazón, lo cual ayuda mantener una correcta
circulación. Un hígado crecido previene la extensión total del diafragma y los
pulmones, lo que causa un intercambio reducido de gases en los pulmones, la
congestión linfática y la retención de cantidades excesivas de dióxido de
carbono los pulmones. Esta toma restringida de oxígeno afecta las funciones
celulares a través del cuerpo. La mayoría de las personas en los países
industrializados tienen el hígado crecido. Lo que generalmente se considera
como el tamaño normal del hígado es, en realidad, demasiado grande. Una vez que
todos los cálculos biliares son removidos través de una serie de limpiezas
hepáticas, el hígado regresa a su tamaño natural en aproximadamente seis meses.
Casi todas las enfermedades de los pulmones, los bronquios y los pasajes
respiratorio superiores son causados, o empeorados por los cálculos biliares en
el hígado, y pueden mejorarse o curarse al eliminar estas piedras a través de
la limpieza hepática.
Desórdenes Del Sistema
Urinario
El sistema urinario es un muy
importante sistema excretor del cuerpo. Consiste de: dos riñones que crean y
excretor orina; dos uréteres que llevan la orina de los riñones a la vejiga
urinaria; una vejiga urinaria donde se reúne la orina y es temporalmente
almacenada; y, una uretra a través de la cual la orina se descarga de la vejiga
hacia el exterior del cuerpo. El correcto funcionamiento del sistema urinario
es esencial para mantener el equilibrio apropiado entre el agua y las
sustancias disueltas en ella, así como entre los ácidos y los álcalis. Este
sistema también esta involucrado en la eliminación de los productos de desecho
resultantes de la descomposición (catabolismo) de las proteínas celulares en el
hígado, por ejemplo. La mayoría de las enfermedades de los riñones y otras
partes del sistema urinario están relacionadas con el desequilibrio en la
filtración simple en los riñones. Diariamente, los riñones crean entre 26-40
galones (100-150 litros) de filtrado diluido. De estos, solamente se secretan
como orina entre 34-52 onzas (1-1.5 litros). Con la excepción de las células
sanguíneas, las plaquetas y las proteínas sanguíneas, el resto de los
componentes sanguíneos debe pasar a través de los riñones. El proceso de
filtración se interrumpe y debilita con el pobre desempeño del sistema
digestivo, y en particular del hígado. Los cálculos biliares en el hígado y la
vesícula reducen la cantidad de bilis necesaria para digerir la comida
correctamente. Gran parte de la comida no digerida comienza fermentarse y
descomponerse, dejando materia tóxica en la sangre y la linfa. Las secreciones
normales del cuerpo, como la orina, el sudor, los gases y las heces fecales
generalmente no contienen productos de desecho generadores de enfermedades;
esto es, claro, siempre cuando los pasajes de eliminación permanezcan limpios y
sin obstrucciones. Los agentes causantes de enfermedades consisten de pequeños
moléculas que aparecen en la sangre y la linfa, y que pueden verse solamente a
través de poderosos microscopios electrones. Sus estos moléculas tienen un
fuerte efecto acidificante en la sangre. Para prevenir enfermedades mortales o
el coma, la sangre debe eliminar estas pequeñas toxinas. Por consiguiente,
desecha estos introducido deseados al tejido conectivo de los órganos. El
tejido conectivo es un fluido lastimoso (linfa) que rodea las células. Las
células se "bañan" en el tejido conectivo. Bajo circunstancias
normales, el cuerpo sabe cómo tratar el material de desecho ácidos que se ha
depositado en el tejido conectivo. Libera un producto alcalino, bicarbonato de
sodio NaHCO3 en la sangre para remover y neutralizar las toxinas ácidas y
eliminarlas a través de los órganos excretores. Este sistema de emergencia, sin
embargo, comienza a fallar cuando las toxinas son depositadas más rápido de lo
que pueden ser removidas y eliminadas. En consecuencia, el tejido conectivo
puede engrosarse como la mermelada; los nutrientes, el agua y el oxígeno ya no
puede pasar libremente y las células de los órganos comienzan a sufrir
desnutrición, deshidratación y deficiencia de oxígeno. Algunos de los
compuestos más ácidos son proteínas de comidas animales. Los cálculos biliares inhiben
la habilidad del hígado para metabolizar estas proteínas. El exceso de
proteínas se almacenará temporalmente al tejido conectivo y después se
convierten fibras de colágeno. Las fibras de colágeno se integran a las
membranas base de las paredes capilares. En consecuencia, las membranas base
pueden tornarse 10 veces más gruesas de lo normal. Una situación similar ocurre
en las arterias. A medida que se incrementa la congestión de las paredes de los
vasos capilares, un menor número de proteínas puede liberarse del torrente
sanguíneo. Esto conduce al engrosamiento de la sangre, haciendo que sea más
difícil para los riñones el filtrarla. Al mismo tiempo, las membranas base de
los vasos capilares que proveerá los riñones también se congestionan. A medida
que este proceso de endurecimiento de las vasos capilares aumenta, la presión
arterial comienza elevarse y el desempeño general de los riñones deciende. El
constante incremento en las cantidades de desecho metabólico explotado por las
células de los riñones, eliminados normalmente vía la sangre venosa y los
conductos linfáticos, se detienen y, por lo tanto, se incrementa el grosor de
las membranas celulares. Con todo esto, los riñones se sobrecargan y ya no
puede mantener el fluido normal y el equilibrio de los electrolitos. Además,
puede haber la precipitación de los componentes de la orina que crean cristales
y piedras de varios tipos y tamaños . Las piedras de ácido úrico, por ejemplo,
se forman cuando la concentración del ácido úrico en orina excede el nivel de
los 2-4 mg%. Esta cantidad aún se consideraba dentro del rango de tolerancia
hasta mediados de los sesentas. El ácido úrico es un producto secundario de la
proteína en el hígado. Dado que la el consumo de carne se incrementó
dramáticamente en esa era, el nivel "dentro de las normas" se ha
ajustado a 7.5 mg%. Sin embargo este ajuste aún no logra convertir al ácido
úrico en una sustancia menos peligrosa para el cuerpo. Las piedras formadas del
exceso de ácido úrico conduce a la
obstrucción urinaria, la infección renal y, eventualmente, la falla renal. A
medida que las células de los riñones se ven desprovistas de los vitales
nutrientes, incluyendo el oxígeno, como los tumores malignos comienzan a
desarrollarse. Además, los cristales de ácido úrico que no son eliminados por
los riñones pueden alojarse en las articulaciones y causar reumatismo, gota y
retención de agua. Los síntomas del inminente problema renal pueden ser
engañosamente suaves en comparación a la severidad potencial de una enfermedad
renal. Los síntomas más comunes y observados de los problemas renales son los
cambios anormales en el volumen, frecuencia y coloración de la orina.
Todas las principales
enfermedades del sistema urinario son causadas por sangre tóxica; en otras
palabras, por sangre repleta de pequeños moléculas de material de desecho y
exceso de proteínas. Los cálculos biliares en el hígado inhiben la digestión,
causando congestión linfática y sanguínea e interrumpen el sistema circulatorio
en su totalidad, incluyendo la sección del sistema urinario. Al remover los
cálculos biliares, el sistema urinario tiene oportunidad de recuperarse,
eliminar la acumulación existente toxinas, piedras, etc., y mantener el
equilibrio de los fluidos y una presión arterial normal. Esto es necesario para
que todos los procesos del cuerpo operen de manera suave y eficiente. Puede
existir la necesidad de también limpiar los riñones
Desórdenes Del Sistema
Nervioso
Toda nuestra vida se rige por
nuestros sentimientos. Nuestra persona, la forma cómo nos desenvolvemos,
nuestra interacción con otras personas, nuestro ánimo, antojos, paciencia,
nivel de tolerancia, entre otros, se ven fuertemente afectados por el estado de
salud de nuestro sistema nervioso. En el acelerado mundo actual en que vivimos,
estamos expuestos a una variedad de condiciones que causan estragos en nuestros
cuerpos. El cerebro es el centro de control del cuerpo entero y, a menos de que
reciba la alimentación adecuada, su vida puede ser un desastre físico y
emocional. Las células del cerebro son altamente capaces de producir la
cantidad de químicos que necesitan, si se le suplen los nutrientes necesarios
para producir dichos químicos. A pesar de que la agricultura moderna ha agotado
la mayoría de los nutrientes del suelo (vea Tomar Minerales Iónicos, , la
mayoría de las deficiencias nutricionales son el resultado del pobre desempeño
del sistema digestivo y, particularmente, el hígado. La falta de tales
nutrientes puede inhibir la habilidad de nuestro cerebro para crear los
químicos necesarios para funcionar de manera óptima. El cerebro también puede
funcionar por algún tiempo con una cantidad de nutrientes abajo el estándar, el
precio que se paga incluye la mala salud, la fatiga, la falta de energía,
cambios en los estados de ánimo, enfermedades, malestares y dolores, y una
falta de comodidad generalizada. Algunas deficiencias se manifiestan a través
de enfermedades mentales. El sistema nervioso, que incluye el cerebro, la
médula espinal, pares de nervios vertebrales y craneales y funciones
autonómicas, es altamente dependiente de la calidad de la sangre. La sangre se
compone de plasma, un fluido transparente color pajizo, y células. Los
elementos que constituyen el plasma son agua, proteínas de plasma, sales
minerales, hormonas, vitaminas, materiales nutricionales, productos de desecho
orgánico, anticuerpos y gases. Hay tres variedades de células sanguíneas: los
glóbulos blancos (leucocitos), los glóbulos rojos (eritrocitos) y las plaquetas
(trombocitos). Cualquier cambio anormal en la sangre afecta al sistema
nervioso. Esos tres tipos de células sanguíneas se forman en la médula ósea, la
cual es alimentada y mantenida por los nutrientes proveídos a través del
sistema digestivo. Los cálculos biliares en el hígado interfieren con la
digestión y la asimilación de comida, lo cual llenar plasma con material de
desecho excesivo y reduce la distribución de nutrientes a la médula ósea. Esto,
a su vez, altera el balance de los componentes de las células sanguíneas,
interrumpe el flujo hormonal y causa respuestas anormales en el sistema
nervioso. La mayoría de las enfermedades que afectan el sistema nervioso tiene
su origen en sangre creada incorrectamente, como consecuencia de un hígado
disfuncional. Cada una de las numerosas funciones del hígado tiene influencia
directa en el sistema nervioso, y particularmente en el cerebro. Las células
hepáticas convierten glicógeno (un azúcar complejo) en glucosa, la cual, además
de oxígeno y agua, es el nutriente más importante del sistema nervioso. La
glucosa proveen la mayor parte de los requerimientos de energía. El cerebro, a
pesar de que representa solamente la quincuagésima parte del peso del cuerpo,
contiene aproximadamente una quinta parte del total del volumen sanguíneo en el
cuerpo. Usa grandes cantidades de glucosa. Los cálculos biliares en el hígado
reducen dramáticamente la distribución de glucosa cerebro y al resto de sistema
nervioso, lo cual puede afectar el desempeño de los órganos, los sentidos y la
mente. En las primeras etapas del desequilibrio, una persona puede presentar
antojos de comidas, particularmente de comidas dulces o almidonas, y
experimentar cambios frecuentes en el estado de ánimo o estrés emocional. El
hígado también crea proteínas de plasma y la mayoría de los factores
coagulantes de la sangre a partir de los aminoácidos disponibles. Esta función
se inhibe con la presencia de cálculos biliares. Si la producción de factores
de coagulación baja, el conteo de plaquetas disminuirá pudiendo provocar
sangrados capilares espontáneos, o enfermedades hemorrágicas. Si una hemorragia
sucede en el cerebro, puede causar la destrucción del tejido cerebral, la
parálisis con la muerte. La severidad del sangrado puede determinarse por
elementos tales como la hipertensión y el abuso del alcohol. El conteo de las
plaquetas también baja cuando la producción de nuevas células no se mantiene a
la par con la destrucción de las células dañadas o gastadas, lo que ocurre en
el hígado cuando los cálculos biliares limitan la distribución de sangre a las
células hepáticas. La vitamina K es también esencial para la síntesis de los
principales factores de coagulación. Es una vitamina soluble en grasa que se
guarda en el hígado, necesitando las sales biliares del colon para su
absorción. La deficiencia en la vitamina K aparece cuando los cálculos biliares
en el hígado y la vesícula obstruir el flujo biliar, lo que conduce a una
absorción de grasas inadecuada. Como se mencionó anteriormente, los cálculos
biliares en el hígado pueden conducir a desórdenes del sistema vascular. Cuando
la sangre cambia y se vuelve gruesa, los vasos sanguíneos comienzan a
endurecerse y a dañarse. Si un coágulo se forma en una arteria dañada, una
parte del coágulo sanguíneo (émbolo) puede alojarse en una pequeña arteria
alejada de la herida y obstruir flujo sanguíneo, causando isquemia e infarto.
Si el infarto sucede en una arteria cerebral, se llama derrame cerebral. Todas
las alteraciones circulatorias afectan al cerebro y al resto del sistema
nervioso. La interrupción de las funciones hepáticas particularmente afecta a
los atrocitos-células que forman el principal tejido de soporte del sistema
nervioso central. Esta condición se caracteriza por la apatía, desorientación,
delirio, rigidez muscular y el coma. El desecho bacteriano nitrogenado absorbido
en el colon, y normalmente detoxificado por el hígado, alcanza las células del
cerebro a través de la sangre. Otros productos de desecho metabólico, como el
amoniaco, pueden alcanzar niveles de concentración tóxicos y la pueden cambiar
la permeabilidad de los vasos capilares en el cerebro así como reducir la
efectividad de las barreras sangre-cerebro. A su vez, esto permite que
diferentes sustancias nocivas entren al cerebro, causando mayores daños. Si las neuronas en el cerebro
ya no reciben la cantidad apropiada de alimento, se desarrolla una atrofia del
tejido neural, lo cual conduce a la demencia y a la enfermedad de Alzheimer. En
caso de que las neuronas, las cuales son responsables de producir la hormona
cerebral y el neurotransmisor dopamina, sufran desnutrición, aparece el mal de
Parkinson. La esclerosis múltiple aparece cuando las células que producen la
mielina, una capa de material graso que rodea la mayoría de los axones de las
células nerviosas, sufran de desnutrición. La capa de mielina disminuye y los
axones se dañan. El hígado controla la digestión, absorción y metabolismo de
las sustancias grasas a lo largo del cuerpo. Los cálculos biliares interfieren
con el metabolismo de las grasas, afectando los niveles de colesterol en la
sangre. El colesterol es un bloque de construcción esencial de todas las
células del cuerpo y es necesario para todos los procesos metabólicos. Nuestro
cerebro consiste de más de 10% de colesterol puro (sin agua). El colesterol es
importante para el desarrollo del cerebro y las funciones cerebrales. Proteger
los nervios en contra de daños o heridas. Un desequilibrio en las grasas en la
sangre afecta profundamente al sistema nervioso y, por lo tanto, puede causar
casi cualquier tipo enfermedad en el cuerpo. Al remover los cálculos biliares
del hígado y la vesícula se incrementa la alimentación de nutrientes a todas
las células, por lo tanto se rejuvenece sistema nervioso y se mejoran todas las
funciones del cuerpo.
Desórdenes Óseos
A pesar de que los huesos son los
tejidos más duros en el cuerpo, son órganos vivos. Los huesos humanos están
compuestos de agua en un 20%, material orgánico, como células vivas, en un
30-40%, y de material inorgánico, como el calcio, en un 40-50%. El tejido óseo
protege muchos vasos sanguíneos y linfáticos, así como nervios. Las células
responsables del crecimiento equilibrado de los huesos son los osteoblastos y
osteoclastos. Los osteoblastos son las células creadoras de huesos, mientras
los osteoclastos son los responsables de la resorción ósea para mantener el
estado optimo. Un tercer grupo de células, llamadas condrocitos, se encargan de
crear el cartílago. La médula ósea roja, que produce los glóbulos rojos y
blancos, se encuentran en las partes menos densas del hueso, llamado hueso canceloso.
La mayoría de las enfermedades óseas aparecen cuando las células de los huesos
dejan de recibir alimentación suficiente. Los cálculos biliares en el hígado,
siempre conducen a la congestión de la linfa en el tracto intestinal y, en
consecuencia, en otras partes del cuerpo (vea Desórdenes del Sistema
Circulatorio). La buena salud ósea es el resultado del constante equilibrio
entre las funciones de los osteoblastos y los osteoclastos. Este delicado
equilibro se altera cuando una deficiente distribución de nutrientes inhibe la
producción de nuevo tejido óseo por parte de los osteoclastos. La osteoporosis
aparece cuando se reduce el tejido óseo porque los huesos nuevos no están a la
par de la destrucción de huesos viejos. El hueso canceloso se ve afectado antes
que el hueso compacto. El hueso compacto forma la capa exterior del hueso. En
la osteoporosis generalizada, el exceso de calcio es reabsorbido del hueso,
elevando los niveles de calcio en la sangre y la orina. Esto puede predisponer
a una persona a crear cálculos en los riñones y, eventualmente, sufrir de
fallas renales. Los cálculos en el hígado reducen de manera sustancial la
producción de bilis. La bilis es esencial para la absorción de calcio en el
intestino delgado. Aún si hubiese una cantidad suficiente de calcio disponible
gracias a la comida o a los suplementos alimenticios, la escasez de bilis hace
que mucho del calcio ingerido sea inútil en la formación de huesos y otros
importantes procesos metabólicos. Además, la presencia de cálculos biliares en
el hígado eleva el nivel de ácidos dañinos en la sangre, algunos de los cuales
son neutralizados por el calcio liberado de los huesos y los dientes.
Eventualmente, estas reservas de calcio se agotan, disminuyendo la masa y
densidad de los huesos. Esto conduce a fracturas de huesos y la cadera, e
incluso la muerte. Con más de la mitad de las mujeres mayores de 50 años
afectadas por la osteoporosis (aunque solo sea en las naciones
industrializadas), es obvio que el enfoque actual, basado en la ingesta de
hormonas o suplementos de calcio, es un tiro en la oscuridad, ya que no
enfrenta las causas del desequilibrio en el hígado y la vesícula. El raquitismo
y la osteomalcia son enfermedades que afectan el proceso de calcificación de
los huesos. En ambos casos, los huesos, especialmente los de las extremidades
inferiores, se suavizan y se arquean con el peso del cuerpo. La vitamina D
soluble en grasa, calciferol, es esencial para el metabolismo equilibrado del
calcio y el fósforo y, por lo tanto, de las estructuras óseas saludables. La
secreción insuficiente de bilis y la alteración del metabolismo del colesterol,
ambos causados por los cálculos biliares en el hígado, conducen a una
deficiencia en la vitamina D. La falta de exposición a la luz ultravioleta
agrava la situación. La infección de los huesos, llamada osteomielitis, aparece
cuando hay una prolongada obstrucción linfática en el cuerpo, especialmente en
o alrededor de tejidos óseos. En consecuencia, los microbios que nacen en la
sangre obtienen un acceso sin restricciones a los huesos. Los microbios pueden
aparecer por cálculos biliares, un absceso dental o un divieso (furúnculo). Los
tumores malignos del hueso aparecen cuando la congestión linfática en el
cuerpo, y los huesos especialmente, ha llegado a proporciones extremas. El
sistema inmunológico se deprime y las partículas de los tumores malignos en el
pecho, los pulmones o la próstata pueden extenderse hasta aquellos huesos con
la mejor irrigación sanguínea, esto es, el hueso canceloso. El cáncer óseo y el
resto de las enfermedades de los huesos significan una falta de alimentación
del tejido óseo. Por lo general, no responden a tratamiento hasta que se hayan
removido todos los cálculos biliares del hígado y se hayan eliminado las
obstrucciones del resto de órganos y sistemas.
Enfermedades de las
Articulaciones
Hay tres tipos de articulaciones
en el cuerpo: fibrosas o articulaciones fijas, cartilaginosas o articulaciones
de movimiento limitado y sinoviales o articulaciones de libre movimiento. Las
más susceptibles de enfermedad son aquéllas de las manos, pies, rodillas,
hombros, codos y cadera. Las enfermedades más comunes incluyen a la artritis
reumatoide, la osteoartritis y la gota. La mayoría de la gente con artritis
reumatoide tiene un largo historial de problemas intestinales: hinchazón,
flatulencias, ardor estomacal, eructos, constipación, diarrea, hinchazón y
enfriamiento de las manos y pies, sudoración incrementada, fatiga general,
pérdida de apetito, reducción de peso, etc. Por lo tanto, es razonable el
concluir que la artritis reumatoide se vincula con cualquiera de estos síntomas
similares a las dificultades digestivas y metabólicas. Yo personalmente
experimenté todos estos síntomas cuando sufrí episodios de artritis reumatoide
juvenil durante mi niñez. El tracto gastro-intestinal esta constantemente
expuesto a un gran número de virus, bacterias y parásitos. Esto junto con los
diferentes antígenos (material extraño) encontrado en las comidas, el sistema
digestivo también tendría que enfrentar insecticidas, pesticidas, hormonas,
residuos de antibióticos, conservadores y colorantes contenidos hoy en tantos
alimentos. Otros posibles antígenos pueden incluir el polen de las flores,
plantas, anticuerpos de plantas, hongos, bacteria y grandes moléculas de
medicamentos como la penicilina. Es la labor del sistema inmunológico,
concentrado en su mayoría en las paredes intestinales, el protegernos de todos
estos invasores y sustancias potencialmente dañinas. Para poder llevar a cabo
esta actividad diariamente, ambos, el sistema digestivo y el sistema linfático
deben permanecer libres de obstrucciones y eficientes. Los cálculos biliares en
el hígado seriamente interrumpen el proceso digestivo, el cual lleva a una
sobrecarga de sustancias tóxicas en la sangre y la linfa, como se mencionó
anteriormente (vea Enfermedades del Sistema Circulatorio). La artritis es
considerada como una enfermedad auto-inmunológica que afecta las membranas
sinoviales. La auto-inmunidad, una condición donde el sistema inmunológico
desarrolla inmunidad a sus propias células, se presenta cuando los compuestos
antígeno/anticuerpo (factores reumatoides) se forman y se presentan en la
sangre. De manera natural, los linfocitos B (células inmunológicas) en la pared
intestinal se estimulan y producen anticuerpos (inmunoglobulina) cuando entran
en contacto con estos antígenos. Las células inmunológicas circulan en la
sangre y algunas se asientan en los nodos linfáticos, el bazo, la membrana
mucosa de las glándulas salivales, el sistema linfático de los tubos
bronquiales, la vagína o el útero, las glándulas mamarias productoras de leche
y el tejido capsular de las articulaciones. Si hay una repetida exposición a
los mismos tipos de antígenos tóxicos, la producción de anticuerpos disminuirá
dramáticamente, particularmente en áreas donde las células inmunológicas se han
asentado a raíz de un encuentro previo con los invasores. Estos dañinos
antígenos pueden consistir, por ejemplo, en partículas de proteínas de
alimentos animales en descomposición. En tal caso, puede haber una intensa
actividad microbiana. El nuevo encuentro con los antígenos aumenta el nivel de
compuestos antígenos/anticuerpos en la sangre y altera el fino balance que
existe entre la reacción inmunológica y su supresión. Las enfermedades
auto-inmunológicas, las cuáles indican un nivel de toxinas en el cuerpo
extremadamente alto, son el resultado directo de la alteración de este balance.
Si la producción de anticuerpos es constantemente alta en las articulaciones
sinoviales, la inflamación se vuelve crónica, resultando en un incremento en
las deformidades, el dolor y la perdida de funcionamiento. El abuso del sistema
inmunológico conduce a una autodestrucción en el cuerpo. Si esta forma de
autodestrucción sucede en tejido nervioso se llama Esclerosis Múltiple, y si
ocurre en tejido de algún órgano, se llama cáncer. Sin embargo, y visto desde
un punto de vista más profundo, la autodestrucción es el ultimo intento de
auto-supervivencia. El cuerpo sólo se ataca a sí mismo cuando el nivel de
toxicidad puede causar más daño que la respuesta auto-inmunológica. Los
cálculos biliares en el hígado son la principal causa de toxicidad. Pueden
paralizar la habilidad del cuerpo de mantenerse alimentado y limpio. La
osteo-artritis es una enfermedad degenerativa no-inflamatoria. Sucede cuando la
renovación del cartílago articular (una superficie suave y fuerte que cubre los
huesos en contacto con otros huesos) no puede mantener el ritmo de renovación.
El cartílago articular gradualmente se adelgaza hasta que, eventualmente, la
superficie articular del hueso entra en contacto y los huesos comienzan a
degenerarse. La reparación anormal del hueso y la inflamación crónica siguen a
este tipo de lesión. Esta enfermedad también es resultado de un largo y viejo
problema digestivo. Debido a que menos nutrientes se absorben y distribuyen
para la creación de tejidos, se vuelve cada vez más difícil el mantener la
saludable manutención del hueso y cartílago articular. Los cálculos biliares en
el hígado impiden los procesos digestivos básicos, y por lo tanto, quizás
juegan el papel más importante en el desarrollo de la osteo-artritis. La gota,
otra enfermedad de las articulaciones directamente conectada al pobre desempeño
hepático, es causada por cristales de urato de sodio en las articulaciones y
tendones. La gota ocurre en la gente cuyo ácido úrico en la sangre es
anormalmente alto. Cuando los cálculos biliares en el hígado comienza a afectar
la circulación de la sangre en los riñones (vea Enfermedades Urinarias), las
secreciones de ácido úrico se vuelven ineficientes. Esto también causa un
incremento en el daño y destrucción celular en el hígado y riñones, como en
otras partes del cuerpo. El ácido úrico es un producto de desecho resultado de
la sintetización de los núcleos celulares y se produce en exceso con el
incremento de la destrucción celular. El fumar cigarrillos, el beber alcohol
con frecuencia, el uso de estimulantes, etc., causan una marcada destrucción
celular la cual libera grandes cantidades de células proteínicas degradadas al
torrente sanguíneo. Además, la producción de ácido úrico se incrementa
agudamente con el sobre consumo de comidas proteínicas como carne, pescado,
huevos, queso, etc3 . Incidentalmente, todas las comidas y sustancias
mencionadas anteriormente provocan la formación de cálculos biliares en el
hígado y la vesícula. Pueden haber severos ataques de artritis previos a que el
daño de las articulaciones disminuyan la movilidad y la gota se vuelva una
condición crónica.
Enfermedades del Sistema
Reproductivo
Los sistemas reproductivos
masculinos y femeninos dependen del suave funcionamiento del hígado. Los
cálculos biliares en el hígado obstruyen el movimiento de la bilis a través de
los conductos biliares, lo cual altera la digestión y distorsiona el marco de
referencia estructural de los lóbulos hepáticos. Esto inhibe la producción
hepática de sueroalbúmina. El suero-albúmina es la proteína más común y
abundante en la sangre y es responsable de mantener la presión osmótica del
plasma en su nivel normal de 25mmhg, y los factores de coagulación, esenciales
para la coagulación de la sangre. La presión osmótica insuficiente reduce el
suministro de nutrientes a las células, incluyendo aquéllas de los órganos
reproductivos. Esto puede conducir a un reducido drenaje linfático y, en
consecuencia, a la retención de líquidos y edema, así como la retención de
desechos metabólicos y el gradual impedimento de funciones sexuales. La mayoría
de las enfermedades del sistema reproductivo son el resultado de un mal drenaje
linfático. El conducto toráxico (vea Enfermedades del sistema circulatorio)
drena el líquido linfático de todos los órganos del sistema digestivo,
incluyendo el hígado, el bazo, el páncreas, el estómago y los intestinos. Este
largo conducto muchas veces se congestiona seriamente cuando cálculos biliares
en el hígado conducen a la mala digestión y absorción de alimentos. Es obvio,
pero pocas veces reconocido, que la congestión en el conducto toráxico afecta a
los órganos del sistema reproductivo; ellos también necesitan vaciar sus
productos de desecho linfático al conducto toráxico. El mal drenaje linfático
en el área pélvica de la mujer es responsable de inmunidad disminuida,
problemas menstruales, PMT, síntomas menopáusicos, enfermedad inflamatoria de
la pelvis, cervicitis, todas las enfermedades uterinas, distrofia de la vulva
con el crecimiento de tejido fibroso, quistes y tumores en los ovarios,
destrucción celular, deficiencias hormonales, la baja libido y mutaciones
genéticas de células que terminan en cáncer. El bloqueo toráxico puede también
resultar en la congestión linfática del seno izquierdo, dejando depósitos de
sustancias nocivas que pueden causar inflamación, formación de bultos y hasta
tumores. Si el conducto linfático derecho, el cual drena la linfa de la parte
derecha del tórax, cabeza, cuello y brazo derecho se congestiona, las toxinas
se retienen en el seno derecho, provocando problemas similares. La continua
restricción del drenaje linfático del área pélvica masculina causa el crecimiento,
benigno y maligno, de la próstata, inflamación de los testes, el pene y la
uretra. La impotencia es una probable consecuencia de este evento. El constante
incremento de cálculos biliares en el hígado, un factor común entre los hombres
de edad media en sociedades ricas, es una de las mayores razones para el
bloqueo linfático en esta vital parte del cuerpo. Las enfermedades venéreas
aparecen cuando hay un gran nivel de toxicidad en el área expuesta debido al
bloqueo linfático, previo a la infección microbiana. El colapso de la capacidad
del sistema linfático para repeler a los organismos invasores causa la mayoría
de las enfermedades sexuales y reproductivas. Al remover todos los cálculos
biliares del hígado y recurrir a una dieta y estilo de vida saludables, la
actividad linfática regresa a su normalidad. El tejido reproductor recibe una
alimentación mejorada y se vuelve más resistente. Las infecciones ceden, los
quistes, tejidos fibrosos y tumores se reducen y desaparecen y las funciones
sexuales se recuperan.
Enfermedades de la Piel
Casi todas las enfermedades de la
piel, como el eccema, el acné y la soriasis tiene un factor en común: cálculos
biliares en el hígado. Casi todas las personas con enfermedades de la piel en
particular también tienen problemas digestivos y sangre con impurezas. Éstas
son causadas principalmente por los cálculos biliares y los efectos que tienen
en el cuerpo en general. Los cálculos biliares contribuyen a numerosos
problemas a lo largo del cuerpo –particularmente en los sistemas digestivo,
circulatorio y urinario. En un intento por eliminar lo que el colon, los
riñones, los pulmones, el hígado y el sistema linfático no pudieron eliminar o
neutralizar, la piel se inunda y sobrecarga de desechos acídicos. A pesar de
ser el órgano más grande en el cuerpo para la eliminación, eventualmente cae
frente al asalto ácido. El material tóxico es primeramente depositado en el
tejido conectivo debajo de la dermis. Cuando esta estación receptora de basura
se satura, la piel comienza a funcionar equivocadamente. Las excesivas
cantidades de sustancias nocivas, desecho celular, microbios de diferentes
fuentes, como los cálculos biliares, y varios antígenos de comidas mal
digeridas congestionan el sistema linfático e inhiben el correcto drenaje
linfático de las varias capas de la piel. Las toxinas y proteínas en
descomposición de células de la piel dañadas o destruidas atraen microbios y se
vuelven una fuente de constante irritación e inflamación de la piel. Las
células de la piel empiezan a sufrir de desnutrición, lo cual reduce en gran
manera su periodo de renovación normal (aproximadamente una vez al mes). Esto
también puede causar daños extensivos a los nervios de la piel. Si las
glándulas sebáceas, las cuales vierten su secreción, el sebum en los folículos
del cabello, tienen deficiencias nutricionales, el crecimiento del cabello se
vuelve anormal y, en particular, el cabello puede caerse del cuero cabelludo.
Cuando el suministro de melanina es deficiente, el cabello se torna gris. La
deficiencia en el sebum también altera la textura saludable del cabello y lo
hace ver opaco y poco atractivo. En la piel, el sebum actúa como un agente
bactericida y fungicida, previniendo la invasión de microbios. También previene
la resequedad y el agrietamiento en la piel, especialmente cuando esta expuesta
a la luz del sol y al aire seco y caliente. La predisposición genética hacia la
calvicie o cualquier otra enfermedad de la piel no son grandes factores, según
se dice comúnmente. Las funciones de una piel saludable se restauran, y el
crecimiento del cabello, especialmente en las mujeres, regresa a su normalidad
toda vez que los cálculos biliares se remueven y el colon y los riñones/vejiga
se mantienen limpios (para mayores detalles sobre la irrigación del colon y la
limpieza de los riñones, refiérase a mi trabajo previo, Los Eternos Secretos de
la Salud y el Rejuvenecimiento).
Conclusión
Los cálculos biliares son una
gran causa de enfermedad en el cuerpo. Inhiben el funcionamiento del órgano más
complejo, versátil e influyente en el cuerpo, el hígado. Nadie ha creado un
hígado artificial debido a esta complejidad. Con sólo el cerebro como órgano
con una mayor complejidad, el hígado controla los más complicados procesos
digestivos y metabólicos, afectando con esto la vida y salud de todas las células
en el cuerpo. Al remover los obstáculos que previenen al hígado de hacer su
trabajo de manera rápida y eficiente, el cuerpo puede retornar a un estado de
balance continuo y vitalidad.
Exixte un metodo natural y 100% eficaz en solo 7 dias, se expulsa cientos de calculos del higado y vesicula... +51998155090 jesus
No hay comentarios:
Publicar un comentario